Las primarias del domingo pasado ubicaron a Entre Ríos en el lote de las provincias favorables a Cambiemos. El hecho de que el frente de radicales y macristas haya sumado más votos que la interna del peronismo consolidó una tendencia que en la provincia ya se había marcado en 2015. Ese año Mauricio Macri se impuso como candidato a presidente en las PASO de agosto, en las generales de octubre y en el balotaje de noviembre.

Si Cambiemos no está a cargo del gobierno provincial es sólo porque los entrerrianos juzgaron hace dos años que el candidato a gobernador Alfredo de Angeli no estaba en condiciones de asumir semejante responsabilidad. En buena medida, Gustavo Bordet debe su acceso al poder provincial a la decisión del ahora ministro del Interior Rogelio Frigerio de haber impuesto a De Angeli como candidato único de Cambiemos en 2015.

La referencia al pasado inmediato sirve para dimensionar mejor lo que ocurrió hace una semana en Entre Ríos. Como evaluó el gobernador Bordet, no es mucho lo que ha cambiado en relación a lo ocurrido dos años atrás, tomando en cuenta que la de 2017 es una elección nacional.

El problema para el PJ entrerriano es que, a diferencia de 2015, el domingo pasado el peronismo fue reunificado a las elecciones.
Todos unidos
Una vez que llegó al poder, Bordet se propuso superar la grieta que había provocado en el peronismo provincial la larga pelea entre el ex gobernador Sergio Urribarri y quien fuera su mentor político, el ex gobernador Jorge Busti.

La apuesta de Bordet fue fuerte. Con pragmatismo, advirtió que esa fractura de diez años –que llevó a Busti a fundar un partido propio y ser expulsado del PJ por Urribarri- debía ser superada. Evaluó que en una provincia en la que ya había ganado Macri y que llegó a gobernar más por defectos ajenos que por virtudes propias, resultaba imprescindible recuperar los votos peronistas que en 2015 se había llevado la fórmula para la gobernación Adrián Fuertes-Jorge Busti, alineados nacionalmente con Sergio Massa.

Con Fuertes incorporado a su gabinete desde el minuto cero de su gestión, Bordet avanzó, ya en 2015, en la tarea más complicada: acordar con Busti.

Y lo logró. Pero hasta ahora el acuerdo de Bordet con Busti –que se expresó con la candidatura de Gustavo Zavallo en el tercer lugar de la lista- nunca fue explícitamente avalado por Urribarri, el máximo exponente del kirchnerismo en la provincia. Al menos nunca apareció la foto de circunstancia que en estos días retrate juntos a los protagonistas de la grieta que con más profundidad partió al peronismo de Entre Ríos desde 1983.
Sumas y restas
El acuerdo de Bordet con Busti terminó dividiendo al kirchnerismo en Entre Ríos. La dirigencia que ocupa espacios de poder se quedó dentro de Somos Entre Ríos, pero otros prefirieron acompañar, de modo explícito o en silencio, a la alternativa que en la interna llevó como primer precandidato al diputado Jorge Barreto.

La lista, que fue a las PASO con el nombre Unión Ciudadano, fue la única de las nueve opositoras que superó la base del 10% de los votos de la interna que la carta orgánica del PJ exige para ser incorporada como minoría.

Con 51 mil sufragios, la lista de Barreto resultó la tercera más votada, después de la de Atilio Benedetti en Cambiemos y Juan José Bahillo en el PJ. Se podría decir que en Entre Ríos el cristinismo más duro se ubicó como tercera fuerza electoral, 20 mil votos por encima de la izquierda y el socialismo.

A eso habría que agregarle los más de 10 mil votos que reunió la otra lista claramente kirchnerista, de nombre La Patria es el Otro, que llevó como precandidata a la ex presidenta del Consejo General de Educación Claudia Vallori.

En suma, el kirchnerismo que se opuso al acuerdo de Bordet con Busti juntó el domingo pasado más de 60 mil votos.

Desde estos espacios y también desde el kirchnerismo que se elineó con Bordet, han puesto de relieve -algunos en forma pública, otros en privado- que, a la luz de los resultados de las PASO, el acuerdo con Busti no sumó lo que se esperaba.

La fórmula Fuertes-Busti había juntado 104 mil votos en 2015. La fórmula Bordet-Bahl 289 mil. Entre las dos versiones del peronismo reunieron hace dos años 394 mil.
El domingo pasado, la suma de las 10 listas que participaron de la interna, con Busti y Fuertes adentro, alcanzó los 331 mil votos.
¿Cambio?
Por carta orgánica del PJ, a Barreto le corresponde el cuarto lugar de la lista, detrás de Zavallo. Es un lugar con el que no tiene posibilidades de entrar ni aún en el caso de una victoria, que le daría al PJ tres de las cinco bancas que renueva Entre Ríos.

En este contexto, en las filas del kirchnerismo no muestran mucho entusiasmo por esforzarse de cara a octubre para obtener un triunfo que tendría como primer beneficiado al candidato de Busti, que además se sumaría al bloque de Massa en el Congreso.

En este contexto, no sería raro que, a la luz de los resultados en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, el kirchnerismo más duro pida a Bordet una “solución política” que salte las normas de la carta orgánica partidaria para que Barreto desplace del tercer lugar de la lista a Zavallo.

Sería algo extraño, entendible sólo en la dinámica vertiginosa que suele adquirir la política: Bordet propiciando la continuidad en el Congreso de uno de los diputados que –junto con Julio Solanas y Juan Manuel Huss- nunca lo acompañaron en sus pedidos para negociar con el gobierno nacional.
Fuente: Página Política - El Diario

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