El nuevo escenario político, dado por un marcado retroceso electoral del oficialismo en la provincia, da aire a los planteos que dentro del PJ vienen pidiendo internas para revalidar títulos en la conducción de un partido que no ha presentado competencia los últimos 12 años.

La última interna para el Consejo Provincial del PJ fue en julio de 2003, en los albores del kichnerismo, cuando Marcelo Casaretto desafió a Jorge Busti por la candidatura a gobernador. Por entonces las internas partidarias se realizaban junto con las de cargos electivos. Busti propuso para la presidencia del PJ a Sergio Urribarri y Casaretto a Faustino Schiavoni.

El 25 de mayo de ese año Néstor Kirchner había asumido la presidencia de la Nación y en Entre Ríos el gobernador Sergio Montiel había convocado a elecciones provinciales para el 23 de noviembre. Con las internas de julio, el PJ ordenó su oferta para el proceso electoral: Busti se impuso como candidato a gobernador y Urribarri quedó al frente de la conducción partidaria.

Esa fue la última vez que se produjo una competencia interna real dentro del PJ. La lista de Casaretto-Schiavoni obtuvo un 23 % de los votos.

Luego, tanto con Busti (2003-2007) como con Urribarri (2007-2011/2011-2015) en el ejercicio del poder no se consumarían las internas. La formalidad del llamado a elecciones internas siempre se hizo. Sólo había que anotarse y competir. Pero ningún dirigente se atrevió a desafiar en serio un poder que se presentaba invencible.

Las diferencias internas existieron igual, pero se resolvieron por afuera del partido. En 2007 la fórmula Julio Solanas-Enrique Cresto, con el respaldo de un importante número de dirigentes del peronismo, desafió la decisión de Busti de designar a Urribarri como sucesor. Pero con reglas de juego en contra, dictadas por Busti a medida de Urribarri desde la mismísima legislatura (Ley Castrillón), los rebeldes terminan jugando por afuera del PJ, con la recordada Lista 100.

Cuatro años después, el que padecería la ley Castrillón sería Busti, ahora duramente enfrentado con Urribarri. Con su propio partido, el Frente Entrerriano Federal, buscaría, como Solanas cuatro años antes, resolver la interna en las generales de 2011, donde Urribarri sería reelecto con el 56%, dos puntos más que Cristina en la Nación.

En 2007 y en 2011, con la disputa interna por cargos electivos librándose directamente en la elección general, la puja por la conducción del PJ pasó a un segundo plano. En esos años un ignoto dirigente como Gerardo González, ofició de sparring para guardar las formas y algo más, como cuando en 2011 permitió que, al tener formal competencia interna, Urribarri participe en las primarias y con ello consiga posicionarse para las generales, a diferencia de Busti, que con su lista única estuvo ausente de ese proceso.

Finalmente, este año, 2015, tampoco hubo internas en el PJ. Urribarri, como conductor político del espacio, bajó las expectativas de competencia que había abierto el ministro de gobierno Adán Bahl con su postulación a la gobernación y lo terminó integrando en la fórmula de la lista única con Gustavo Bordet.

Iniciado en 2012, el mandato de Urribarri al frente del PJ vence en 2016.
Fuente: Página Política

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