De diciembre de 2015 para acá, el tablero político entrerriano ha tenido un eje central en la figura de Rogelio Frigerio. Ese tablero, además, tiene atado su movimiento a la nunca confirmada pretensión del ministro de disputar la Gobernación de Entre Ríos.

Todo rumbo político personal, no sólo en las filas del radicalismo y el PRO, sino también en el peronismo, está condicionado por la tremenda preponderancia del funcionario nacional que –se supo un día- está empadronado en el departamento Islas merced a un emprendimiento comercial.
Con un triunfo por más de 40 mil votos de Cambiemos --y aun cuando la resistencia a “la lista de Frigerio” en la interna trepó a la suma de 73 mil votos--, las PASO ratificaron esa presencia protagónica del integrante del gabinete de Mauricio Macri.

Por si hace falta abonar la idea, Frigerio no descuida el territorio, atiende a las trifulcas más chiquitas, se ocupa de tener presencia en los medios entrerrianos. Particularmente tras el triunfo, fue el protagonista casi excluyente de las lecturas en torno al resultado: una victoria que explica en una campaña intensa que relata en primera persona.

La interna de Cambiemos mostró un total de 73 mil votos de quienes eligieron a las opciones distintas a la lista que armó, encabezada por Atilio Benedetti. El apoyo a las nóminas de Gracia Jaroslavksy o Alejandro Carbó deben leerse, prioritariamente, como expresión de un rechazo a su intervención en Entre Ríos.

De todos modos, habrá que ver si esas expresiones logran plasmarse en un espacio interno de Cambiemos que se consolide de acá a dos años para dar una interna.
2019
La dirigencia radical carga con la herida. En 2015 resignó las dos fórmulas anotadas para la Gobernación. Las renuncias de Benedetti y de Fabián Rogel no demoraron en ponerse a disposición cuando Frigerio impuso el criterio que no hubiera contrincantes para el dirigente del PRO, Alfredo De Angeli.

La suerte política cambió considerablemente desde entonces. Y los radicales se anotan entonces para 2019. Sin embargo, si el ministro decidiera finalmente disputar la Gobernación nadie se atrevería a enfrentarlo.

No al menos mientras maneje la poderosa cartera con que hoy encolumna gobernadores del PJ en todo el país y especialmente a los intendentes de todo signo político en Entre Ríos.

Las PASO dejaron instalado un nombre, el del candidato que encabezó la boleta. Atilio Benedetti quedó en carrera para disputar la Gobernación, esta vez con más chances que las que vio pasar en 2015.

Tiene otra ventaja el director del Banco Nación. En esta elección, el nombre de Benedetti dejó en el camino a otro, el del titular de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, de llegada directa con Macri. La postulación del ruralista, cercano al contrincante de Frigerio, Marcos Peña, suponía para el ministro ceder terreno en esta provincia a la que por el momento tiene en un puño.
Con o sin poder
Los escenarios posibles son tres: A) Frigerio, como ministro del Interior, se decide por Entre Ríos, ante lo cual no habría contrincantes fuertes; B) Frigerio, desplazado del gabinete de Mauricio Macri resguarda su trayectoria política como candidato en la provincia. Mejoran así las chances de un frente radical que reclame su turno para encabezar la fórmula; o C) Frigerio sigue en la Casa Rosada y con fuerte incidencia en los armados provinciales.

Este último escenario sería el más conveniente para que la UCR haga su juego y dispute la Gobernación, con serias chances de arrebatar el sillón de Urquiza después de cuatro gestiones peronistas.

Benedetti correría en ese caso con ventajas: se ha convertido en el radical aliado al gobierno nacional y, a la vez, es el referente de un grupo político que ostenta buena parte del poder en la provincia, con los diputados provinciales y la mayoría de los intendentes.

Hay otros nombres que suelen mencionarse para la Casa Gris en representación del radicalismo: Sergio Varisco, por un lado; y el presidente de la UCR, Pedro Galimberti por el otro. Los dos fueron aliados de Benedetti en la lista que armó Frigerio y los dos medirán sus chances, aunque con un suelo firme en la posibilidad de disputar la reelección al frente de los municipios de Paraná y Chajarí para el período 2019- 2023.

La última palabra la tiene Frigerio. Si quiere ser candidato, lo sería sin escollos mientras sea el ministro que tiene la birome para financiamiento y obras a provincias y municipios.

Antes de la veda electoral, en Paraná, un asesor de prensa de la viceintendenta, Josefina Etienot, consultó a Frigerio por la coparticipación “teniendo en cuenta sus aspiraciones a ser gobernador”, le dijo sin vueltas. “No tengo ninguna otra aspiración que acompañar al presidente en este camino difícil de poner a la Argentina de pie”, se apuró en responder sin salirse de libreto.

Los dirigentes radicales lo escuchaban en conferencia de prensa. Sabían todos que para Frigerio, en ese camino, hay un atajo posible que es anotarse para la Casa Gris.
Cambiemos y el desafío de contener Pablo Bizai 20 Ago, 2017
Fuente: Página Política

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