Sergio Urribarri se vio obligado esta semana a salir del cuidadoso anonimato en el que se había recluido. Cualquier avance en la Justicia sobre algún integrante de su familia es un problema para él mismo.

Los allanamientos de la semana pasada cayeron como un baldazo de agua fría. Un hombre muy cercano lo vio afectado. Se vienen días de más novedades en los tribunales.

El ex gobernador dio una entrevista este domingo al diario UNO. Se mostró tranquilo y confiado y aseguró que podrá demostrar en la Justicia que su crecimiento patrimonial es lícito. En un pasaje sugirió que no sólo estaba ante la necesidad de defenderse, sino que lo hacía también “por todos los intendentes, legisladores, dirigentes y simpatizantes que me acompañaron y con quienes hicimos una gran transformación en la provincia”. Algunos jefes comunales están siendo investigados, el ex director de Vialidad, Jorge Rodríguez, está a un paso de ir a juicio. Algún legislador podría quedar atrapado por la lupa judicial. El delito de negociaciones incompatibles en la función pública se puede convertir en un festival.

Pero el primer mensaje político que dio Urribarri fue el viernes, cuando desde el Poder Ejecutivo se emitió un comunicado de prensa en el que mostraba a Urribarri con Gustavo Bordet. El texto, escueto, no tenía valor periodístico. La noticia fue la foto. Esa imagen se la puede codificar de la siguiente manera: el gobernador no le soltó la mano, ante esas especulaciones que sobrevolaban en círculos políticos y judiciales. A Bordet lo incomoda esta coyuntura, pese a que la misma le puede rendir más de lo resta.

Urribarri perdió una herramienta fundamental para el peronismo: dejó de ser un buen elector. Lo dice cualquier encuesta. Con una importante imagen negativa y la causa por enriquecimiento ilícito en ebullición, el presidente de la Cámara de Diputados decidió correrse de la escena provincial y sacar provecho de los contactos que tejió en Buenos Aires cuando era el hombre fuerte de Entre Ríos.

Como secretario general del Consejo Nacional del Partido Justicialista puso en marcha una ronda de conversaciones con los principales referentes del peronismo para empezar a pensar de qué manera se reorganizarán para lograr “una nueva mayoría”.

Según supo Página Política de fuentes de Buenos Aires y de la provincia, Urribarri ha establecido una cotidiana relación con Sergio Massa. El tigrense aparece como el dirigente con más posibilidades de ser la cara visible de un armado para el 2019. El ex gobernador se mueve en ese grupo en el que conversan Miguel Ángel Pichetto y Diego Bossio. Fueron justamente ellos quienes se reunieron en la Casa de Entre Ríos hace un mes. En aquel almuerzo estuvo Bordet, Urribarri y luego llegó Massa.

El fundador del Frente Renovador cuando se muestra con entrerrianos lo hace con quienes en la elección pasada compitieron en ese espacio. Pero la política no sólo se hace ante las cámaras, sino detrás de escena.
Fuente: Página Política

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