No arriesgar es la consigna para Sergio Varisco en este contexto político electoral. Por la cornisa, despacio, sin hacer olas, pretende llegar de la mejor forma posible al 2019. O para quedarse en Paraná o para volver a ganar preponderancia como figura de Cambiemos para la provincia.

Hay problemas en algunos servicios. Sobre todo en la explosión de la trama vial. Nada nuevo para un jefe político local pero la queja cotidiana por este tema es capaz de hacer mella como pocas cosas en el rumbo de un dirigente.

Se suman la seguidilla de denuncias y duras críticas a un puñado de funcionarios de la gestión, además de la ya conocida relación, tan tensa como desopilante, con la viceintendenta Josefina Etienot.

Podría constituirse en otro dolor de cabeza el aumento del colectivo que aplicará la empresa prestataria del servicio que sigue siendo la misma que siempre después de la licitación. Aumento del 25% y continuidad de la empresa: la profecía autocumplida de Paraná. La buena que llegó con este proceso: la gratuidad del boleto estudiantil. En este marco, el varisquismo mira para adelante. Más adelante: 2019. Y confiando en el viento a favor que pueda darle a la gestión de Cambiemos en Paraná que se hayan cerrado, con Nación y con financiamiento aprobado, varias obras importantes: dos colectoras cloacales, el metrobus, remodelación de Peatonal San Martín, un predio ferial en lo que era la fábrica de Portland, entubado de arroyos.

Con la expectativa de que la concreción de estas obras mejore la suerte de la gestión, Varisco no dejará pasar el 2017 sin hacer su jugada. Y resulta ser que Carlos González, presidente del bloque de concejales de Cambiemos, funcionario que se ha ocupado de la gestión y de la actividad política en representación indubitable del varisquismo, es la carta del Intendente para esta vez.

González, además, ha sido el alfil en situaciones álgidas como las planteadas ante reclamos de la Asamblea Vecinalista o de los trabajadores de la cultura, ámbitos que han sido las expresiones más duras y persistentes de cuestionamiento a la gestión.

Y vale recordar, en este caso, que se quedó sin un puesto en la Legislatura Provincial, para el que estaba anotado, en el desparramo de candidatos que se dio en 2015, cuando se bajaban los postulantes radicales a la Gobernación y se rearmaban las listas de un plumazo. No habría lanzamiento formal antes de que se acomode un poco más el tablero. Pero Varisco anota este nombre para la negociación con los otros sectores del radicalismo que ya tiene varios candidatos lanzados y con Rogelio Frigerio como referente del PRO.
Otros nombres
Lo de postular a su hija, Lucía Varisco, tal como se especuló siempre que podía ser, se constituye en un riesgo. Sería poner en juego la marca “Varisco” en un escenario absolutamente imprevisible, en el que está visto que Frigerio tiene la última palabra. Dicen en el entorno de la Intendencia, además, que las lecturas del resultado electoral no ayudarían en ningún caso: “Si hay un triunfo dirán que ganó Macri, si se pierde dirán que perdió Varisco”, se resumió el dilema.

Otro nombre que barajó la gestión de Paraná para poner en juego fue el de Eduardo Solari, secretario de Derechos Humanos. Pero es resistido en algunas expresiones del varisquismo y especialmente en el radicalismo que le cobra haberse ido al Partido Socialista en los tiempos malos.
Fuente: Página Política

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Radicalismo Elecciones 2017 Varisco Cambiemos

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