Los aumentos informados, 33% el boleto general, 30% el boleto a bordo, 20% el jubilado, y los demás, son montos muy importantes en nuestra ciudad y con la situación económica de la mayoría de nuestros sectores. Un trabajador en negro, paga boleto general o a bordo.
Los serios incumplimientos de las empresas en este servicio público indispensable se demostraron de manera contundente en las Audiencias Públicas, de las que nada más se supo.
El decreto emitido en octubre de 2008 por el Intendente Halle dispuso el aumento del boleto y estableció también el sistema GPS para controlar y constatar las frecuencias y cantidad de unidades. Pero el GPS resultó una simple excusa para ‘amortiguar’ el descontento por la medida. Al día de hoy, el municipio no puede ni quiere mostrar una sola constatación hecha por este sistema porque sería lapidaria con el servicio. Por eso es que al GPS lo manejan los propios empresarios en sus propias instalaciones. Esto hace ‘comprensible’ lo que es inaceptable.
Con el GPS se harían públicos los severos incumplimientos en la frecuencia y cantidad real de coches. A lo que hay que agregar que se retiran colectivos en determinadas líneas y horarios. Esto implica que el costo en personal, en combustible, en neumáticos, y también que la cantidad de kilómetros efectivamente recorridos no es la que se informa.
Primero habría que establecer todos estos datos efectivamente para poder dar una discusión con los empresarios sobre una base seria. Conocer los montos reales y concretos de los costos de las empresas, los montos por subsidios y la rentabilidad sigue siendo materia pendiente y una cuestión insoslayable.
El nuevo aumento anunciado demuestra que esta intendencia no tiene interés en gestionar de manera distinta ni superadora a lo que ya conocemos, cuando se trata de cuestiones fundamentales para la comunidad de Paraná.
El transporte público es fundamental y la ciudadanía toda necesita y debe conocer la información integral sobre el servicio, para poder dar un debate serio que permita establecer un precio razonable.
Esto, que no es tan complicado, nunca quiso hacerse. Se siguen manejando las cosas de la misma manera que han llevado y profundizan la situación actual.
Estamos intentando llevar adelante una Auditoría Ciudadana a fin de recabar la información mencionada, para poder hacer un estudio serio de la actual situación y proponer y analizar las reformas y condiciones necesarias de cara a noviembre de 2011, fecha en la que finalizará la actual concesión y comenzará una nueva etapa. Este es el telón de fondo en este tema, que no hay que perder de vista.
Existían -y siguen existiendo- razones y argumentos sólidos para no aumentar el boleto mientras que no sea pública toda la información requerida pero, una vez más servirá la misma excusa: ‘con este aumento se va a mejorar y a poner al día el servicio’. Es decir, se vuelve a escuchar el mismo argumento para que, muy probablemente, vuelva a suceder lo que viene sucediendo hasta ahora y con todos los aumentos anteriores: poco y nada.