Por: Aixa Boeykens

Se va un enero sin programación radial en Paraná

La licenciada en Comunicadora Social, profesora de la carrera que se dicta en la UNER y directora de un proyecto de Extensión deja algunas reflexiones sobre la construcción del espacio público comunicacional en la región. Jueves 2 de Febrero de 2012
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Para quienes encontramos en la radio una compañía cotidiana y para quienes estamos convencidos de que los medios masivos de comunicación son, ante todo, un servicio público; enero fue un mes en que primó el silencio en la mayoría de la programación de Paraná. Desde el dial de LT 14 General Urquiza –la única emisora de amplitud modulada de la capital de Entre Ríos-, la música que pretende sustituir a la falta de programación o las intervenciones esporádicas de algún que otro locutor- genera inquietud en tanto demuestra que prácticamente no se está cumpliendo con la producción de contenido federal, uno de los ítems que promueve la Ley de Servicios Audiovisuales.

Algo similar sucede con el diverso espectro de las radios de Frecuencia Modulada aunque quizás por una cuestión de rutina (y fundamentalmente porque la mayoría de los periodistas produce su programa y vende publicidad para poder estar al aire) estamos acostumbrados a que en el primer mes del año la mayoría de los periodistas de los programas de las FM se tomen vacaciones.

Si bien el inicio de transmisión de la radio de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) en el 100.3, es un hecho alentador para quienes integramos el campo académico, tampoco hay aquí programación cotidiana local puesto que se halla en una etapa experimental.

No puede menos que parecernos paradojal que a dos años de sancionada la Ley 26.522; en enero de 2012 no hayamos tenido programación regional radial en el espacio público mediático. No hay propuestas informativas, ni mucho menos estéticas y tampoco posibilidad de que oyentes o actores sociales encuentren en los distintos programas espacios para hacer público actividades, quejas o compartir inquietudes. O sea, lugares en el éter en los que esté llevándose a la práctica el ejercicio del derecho a la información, a la expresión y la contribución del desarrollo social, cultural y educativo de la población.

Al parecer, en LT 14 la decisión de fijar una nueva política comunicacional nacional para todas las radios de amplitud modulada que están bajo su órbita, provocó la interrupción de los programas periodísticos que trabajan con equipos externos a la planta de personal de la AM. Ahora bien –sea por estar planificando cómo se realizarán los cambios o porque están en un tira y afloje para redefinir horarios y nuevas relaciones contractuales para este año-lo cierto es que la información y los programas radiales brillan por su ausencia. Con la llegada de febrero seguramente comenzará a escucharse programas en las FM que continúan y otros que se renuevan (algunos programas centrales que estaban en la AM emigrarán a las FM).

Sin embargo, como creemos que el espíritu y contenido de la Ley 26.522 debe ir construyéndose día a día con definiciones y proyectos que coadyuven a que tengamos propuestas comunicacionales diversas, plurales y de calidad, resulta necesario advertir que esta suerte de largo silencio radial no contribuye a fortalecer la democracia informativa y, ante la ausencia de propuestas, a discutir la programación que se propone.

El financiamiento de los medios estatales y privados así como la de periodistas que trabajan por cuenta propia es un tema central. En un mercado más bien pequeño y además renuente a invertir en publicidad en medios regionales, la publicidad estatal es la que suele llegar mayoritariamente a los medios. Sin embargo hasta el momento ha sido casi imposible escapar de la tendencia histórica de los distintos gobiernos a asimilar el financiamiento a la sujeción gubernamental y a la exclusión del debate.

En este sentido, creemos firmemente en que es posible construir un sistema de información y comunicación que refleje la heterogeneidad de la sociedad argentina. Como señala Martín Becerra en la Revista Miradas al Sur del 8 de enero; podemos pensar en los modos en que los medios masivos –y especialmente los estatales construyen su agenda y propuesta-, sin que sea a expensas del razonamiento crítico ni de la posibilidad de sumar voces que den lugar a otras líneas ideológicas con las que debe debatirse.

Se trata de un intento de pensar cómo va construyéndose el mapa comunicacional (en este caso radial) en este período. Si a nivel nacional destacamos las experiencias de Canal 7, Encuentro, Pakapaka y Radio Nacional; no deberíamos resignar en nuestra ciudad y provincia el desafío de trabajar también con creatividad y calidad.

Ojalá, en los próximos días podamos sintonizar el dial en otras emisoras distintas a las que bajan exclusivamente alguna radio de Buenos Aires o sólo ponen música para rellenar.
Fuente: Página Política

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(4) Comentarios

horacio (Anónimo) muy buen nota. da lastima la programacion de lt 14. 5.02.12 - 23:08 Hs.
Laura (Anónimo) Suscribo todo lo expresado por la licenciada. Y ya que salió a la luz el tema (que al parecer nadie se anima a hablar) por qué no se analiza la programación de LT 14 (y de otros medios de la provincia) de los últimos meses. Vaciamiento contenidos. Desinformación y desinterés en el oyente. ¿Y la democratización de la palabra? ( válido sólo para los periodistas militantes). 5.02.12 - 20:29 Hs.
Diegol (Anónimo) Con servicios públicos así, deje que pasen música nomás, licenciada. 3.02.12 - 17:08 Hs.
carlos (Anónimo)
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