Según Carta Abierta

Horacio González habló de Lanata, Granados, Urribarri y la elección

Marcó las dificultades que aparecen para el kirchnerismo: falta de sucesor, revés electoral en agosto y la opción por la agenda de la mano dura que colisiona con la historia del gobierno. Las ventajas de Urribarri para convertirse en candidato. La agenda opositora que mira a Lanata. Domingo 29 de Septiembre de 2013
Foto: Agencia Paco Urondo
Foto: Foto: Agencia Paco Urondo
El director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, estuvo en Paraná el viernes en el marco de una jornada de debate sobre la década kirchnerista, organizada por la Cátedra Abierta “Nicolás Casullo” de la Facultad de Trabajo Social y la agrupación Espacio Abierto.

Además de la conferencia del fundador de Carta Abierta, hubo otro panel con la participación de los docentes de la casa y politólogos, Juan Giani y Alejandro Moreira.

En entrevista con Página Política, González fue pesimista respecto del escenario electoral que afronta el oficialismo; cuestionó con dureza la agenda opositora que, desde su perspectiva, empobrece el debate; y minimizó las posibilidades de Sergio Urribarri de integrar una fórmula, aunque marcó las ventajas de su figura ante otras como eventual sucesor del poder K.

Urnas

-¿Cómo caracteriza este momento particular, a un mes de las elecciones, del kirchnerismo y la década que ostenta en el poder?

-Es un momento de dificultad electoral, no tengo ninguna duda. En medio de eso hay un gran discurso en la ONU de la Presidenta, en el estilo de la Presidenta cuando hace esos discursos, el desafío a los grandes poderes mundiales. Y una interpretación sobre Irán que es riesgosa, sin ninguna duda, pero es un riesgo que el gobierno asumió y que es el estilo del gobierno, asumir riesgos, lo que origina una gran discusión, una discusión vigente y aceptable. Pero el gobierno tomo este camino que es el que cree que lleva a esclarecer los atentados a la AMIA y a la Embajada.

Después la presidenta baja de un avión y se sumerge en la dificultosa política argentina que no es menos dificultosa que la política mundial pero aquí hay un obstáculo que es que el cuerpo electoral argentino se ha pronunciado mayoritariamente a favor de candidatos de diversas oposiciones, y eso pone un punto en el horizonte de preocupación. Además, la Presidenta no tiene reelección y no hay en este momento ningún candidato visible que pueda heredar todo este proceso, con lo que todo proceso tiene con sus contradicciones, sus legados, sus momentos brillantes, su duda y vacilación, sus momentos más opacos.

-Para el relato kirchnerista es un ruido que el candidato del oficialismo propicie la baja de la edad de imputabilidad. ¿Cómo analiza usted esta situación?

-Lo vivo con profunda incomodidad. Porque después de esa frase infortunada vino lo que dijo el ex intendente de Ezeiza (Alejandro Granados), más el comportamiento del intendente de Tres de Febrero (Hugo Curto, que dijo que está armado para defensa personal). La apología de la mano dura es el peor sistema de tratar la inseguridad o la delincuencia, o como queramos llamar, incluso hay que poner nuevos nombres a esto.

Es aceptar un ángulo de mirada que produjo la peor derecha argentina. Es preocupante que los candidatos de la elección, influidos por un resultado adverso, cambien tan velozmente de la posición que el gobierno hasta el momento había sostenido. Es preocupante.

Contradicciones

-¿Cómo leyó que referentes del kirchnerismo más puro se hayan despegado de esa iniciativa?

-Kirchnerismo puro no hay, igual que el peronismo, del cual el kirchnerismo es una variante y en el que conviven variantes internas. Y Cristina en este caso hizo un aval indirecto a esa posición creo que también llevada por la preocupación electoral. Yo sigo insistiendo que eso es un error de la campaña.

-En la disertación de Juan Giani y Alejandro Moreira se ponía el acento en la historicidad en la que el kirchnerismo buscó legitimad como proyecto político. ¿Encuentra que en este debate electoral aparezcan otros lineamientos, otros ejes que sustenten a la oposición?

-La oposición es una retraducción en términos un poquito más civiles del programa de Lanata que es un programa salvaje, la traducción es un poquito más suave pero igual sigue siendo una posición sin ideas y muy brusca.

Los tres temas son los clásicos de la oposición en todo el mundo: inflación, inseguridad y corrupción. Son tres temas netamente ideológicos lo cual no quiere decir que no estén sustentados en casos concretos. Hay casos de inseguridad y muchos, hay inflación que el gobierno reconoció y en el próximo período hay que realizar las acciones correspondientes a ese reconocimiento; y también hay casos de corrupción como en todo gobierno.

No quiero disminuir todos estos temas, que se contraponen a la historicidad con la cual responde el gobierno. El gobierno habla de emancipación, soberanía nacional, un Estado interventor en las acciones públicas y todos esos temas son temas estructurales, históricos y tienen cierta épica. Los tres temas centrales del programa de Lanata no digo que no existan pero pertenecen a un campo semántico empobrecedor, lo cual no quiere decir que un gobierno que postule acciones emancipatorias no deba tomarlos con políticas más acertadas que las que hasta el momento hubieron, eso que quede claro.

Urribarri

-Usted mencionaba el elemento obturador del proceso que es la imposibilidad de reelección de la Presidenta. En este escenario, ¿qué significa la figura de Sergio Urribarri?

-No, no. No tengo una posición. Creo que de los gobernadores que apoyan al gobierno es el más interesante pero hay muchas cosas que discutir antes. Creo que cualquier candidato que se postule para heredar este complejo de hechos que tienen una fuerte carga simbólica tiene que meditar, estudiar, crecer políticamente, eso corre para todos. Personalmente, le tengo simpatía a Urribarri. No sé cuál será su destino político. Hizo una buena elección y eso lo distingue de otros gobernadores. Y al mismo tiempo creo que tiene una mente más abierta a los tiempos nuevos, a las acciones que habría que hacer para que no se diluyan los grandes logros y al mismo tiempo corregir aquello que deba ser corregido. Eso significa voluntades colectivas, aprendizaje, pluralidad en cuanto a la estructuración de las corrientes políticas e históricas argentinas.
Fuente: Página Política Autor: Luz Alcain

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