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ENGRANAJE

En 2010 se define el mapa electoral

Ley Castrillón, unidad o ruptura del PJ, desdoblamiento electoral o no, consolidación o dispersión de los disidentes son aspectos que competen al PJ. La UCR, en tanto, anticipará su armado con la interna de octubre. Pero además, impactará en las alianzas en Entre Ríos si se postula a Cobos.
Publicado el: 08 de Febrero de 2010

Reglas de juego electorales; perfiles ideológicos de los partidos mayoritarios; estrategias de alianzas a nivel nacional y su impacto en la provincia; el desafío para los partidos chicos de adaptarse a la reforma política; son algunos de los aspectos esenciales del tablero electoral que terminará por definirse este año.

Así, el 2010, lejos de constituirse en un mero paréntesis entre dos años electorales, será tiempo de definiciones cruciales y decisivas para los resultados que finalmente se obtengan en 2011, año de renovación de autoridades a nivel nacional, provincial y municipal.

Unidad

Por el lado del Partido Justicialista (PJ), 2010 será el año en que se resuelva si queda un resquicio para el acuerdo entre Jorge Busti y Sergio Urribarri, de modo de recuperar la unidad. No porque no sea posible revivir la idea de “unidad en la diversidad” bien sobre la hora, si no porque tras el fracaso en las urnas de esa consigna, y tras el fragor que ha mostrado la interna desde junio a la fecha, una reedición de esa “bandera” requerirá tiempo para macerarse, hacerse carne en las segundas líneas y la militancia del peronismo pero, fundamentalmente, para hacerse creíble a los ojos del desconfiado electorado.

El escenario nacional es ineludible en este aspecto e impacta en las estrategias y alineamientos de uno y otro dirigente del peronismo entrerriano. Porque si bien hay un factor que se plantea como irreversible -la alicaída imagen de los Kirchner que no remonta en modo alguno y que impacta en la suerte del mandatario provincial- lo que está por definir en 2010 es si el peronismo disidente logra convertirse finalmente en un polo de poder, con un liderazgo claro, que logre acumular el gran caudal del desencanto K o si persistirá en la dispersión de rostros con pobre poder de convocatoria.

Reglas de juego

La indefinición en los aspectos mencionados –unidad y rumbos del peronismo anti k- llevó a que sea recién este año cuando se resuelva qué hará el peronismo, con mayorías claras en la Legislatura, con la tan mentada Ley Castrillón.

La norma, sobre la que se ha dicho mucho pero sigue vigente (hubo un proyecto de derogación lisa y llana que solo alcanzó la media sanción) no prevé la integración de las minorías partidarias. Pensada como expulsora del peronismo que terminó yendo por fuera en 2007, con la Lista 100, la ley rompió por otro lado con las tradiciones partidarias para el armado de las listas. En el caso del peronismo, impuso el distrito único para la lista de diputados provinciales, contra las reglas del juego según las cuales se convertía en candidato quien ganaba en su departamento. Luego, en acuerdos posteriores en un congreso, se armaba el orden en la nómina.

Más allá de las decisiones del oficialismo –que en el mar de dudas respecto de cómo terminará saldando la interna no resuelve qué hacer- no sería extraño que la cuestión termine dirimiéndose en la Justicia. En principio, los ex convencionales Fabián Rogel y Luis Brasesco hicieron saber que presentarán una Acción Popular para pedir la inconstitucionalidad de la famosa ley.

También queda por resolver este año cómo esquivará el gobierno entrerriano una arremetida como la que el kirchnerismo hizo en la provincia de Buenos Aires haciendo sancionar una ley que impide el desdoblamiento de los comicios. Sabido es que la intención del urribarrismo es despegarse, a la hora de convocar a las urnas, del complicado escenario nacional. Pero todavía esto no se ha formalizado en una iniciativa concreta que caiga mal en la Rosada. La cuestión está pendiente y tal vez sea la interna del oficialismo, con el frente bustista asentado en la Legislatura, el mejor argumento del urribarrismo para excusarse de un gesto demasiado gentil como el de Daniel Scioli.

Perfil radical

La Unión Cívica Radical (UCR) está sujeta a cuestiones que no maneja, como las reglas de juego electorales o, más aún, la unidad o ruptura del PJ, aspecto decisivo para sus chances electorales.

Pero en lo que al partido centenario respecta, también 2010 será año de definiciones. La dirigencia radical está hasta ahora marcada por dos sucesos a la vez. De un lado, el triunfo del 28 de junio, aun cuando fue una ventaja exigua de cinco mil votos en el peor momento del peronismo. Del otro, se ha planteado la imposibilidad hasta el momento de estructurarse a nivel nacional y provincial para enfrentar el 2011 con una fuerza sólida.

En lo que respecta a Entre Ríos, 2010 también está anotado en el almanaque de las internas radicales. En octubre habrá comicios para elegir autoridades partidarias y será un contexto para poner a prueba las mayorías, alianzas, perfiles que se pondrán en juego en 2011.

Con tres precandidatos lanzados, Arturo Vera, Hugo Lesca y Atilio Benedetti, es difícil que el escenario de octubre de 2010 no se vea teñido por estas divisorias de agua en el radicalismo. Salvo que Benedetti -en tanto es el que más casilleros avanzó en su posición de candidato- decida no intervenir con fuerza en la vida del partido y se confíe en que luego esto no le juegue en contra.

En este marco, los escenarios posibles para octubre son tres: que el diputado nacional de Larroque intente hacerse de la conducción partidaria; que entonces quienes no comulgan con Benedetti se junten en otro sector buscando un equilibrio; o que se repita el escenario de la última interna cuando grupos crudamente enfrentados decidieron apostar a una figura como la del actual presidente del Comité, Carlos Cecco, que no generaba rispideces pero tampoco lograba apaciguar y encolumnar las disidencias.

Alianzas

Queda luego, para la UCR, jugar un papel preponderante en el modo en que se perfile, ya este año, la identidad radical a poner en juego en 2011. Dependerá, en buena medida, del escenario nacional y de la consolidación o no de Julio Cobos como candidato.

La opción o no por el vicepresidente de Cristina Kirchner es relevante, para Entre Ríos, en función de los interlocutores en el marco del Acuerdo Cívico y Social y de los que quedarán fuera de juego consolidando una tercera fuerza electoral. Por ejemplo, si es Cobos habrá ya una relación distinta a entablar con la Coalición Cívica – ARI, en tanto fuerza sostenida por Elisa Carrió, ubicada en el otro polo de la opción por el vicepresidente.

También cambiarán las reglas de juego si el mendocino logra convencer al socialismo de que es Hermes Binner su mejor compañero de fórmula. Si así fuera, necesariamente la UCR deberá retomar el diálogo con el PS, luego de una relación más que traumática que terminó en fractura para el último escenario electoral.

Los chicos

Finalmente, hay un desafío planteado -en 2010 y no después- para los partidos chicos que tienen que vérselas con la ley de Reforma Política que amenaza con limpiarlos del mapa.

Los partidos nuevos, como Proyecto Sur o el partido Encuentro de Martín Sabatella, deberán trabajar arduamente para cumplir con los duros requisitos respecto de cantidad de afiliados. Los que no han tenido buenos resultados en las últimas dos elecciones, el caso del Partido Humanista y el Comunista, entre otros, deberán vérselas con las cláusulas que reclaman pisos electorales para continuar existiendo.

Será una carrera con obstáculos porque si llegan al proceso electoral de 2011, deberán convertirse en convocantes en el marco de una interna, aún presentando una sola lista, ya que se les exigirá el 3% de participación en las primarias para llegar a la general.

Luz Alcain, para El Diario




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