Hace una década, en Argentina, se garantizaba un derecho. La Cámara de Diputados le daba media sanción a la ley de matrimonio igualitario que posibilita la unión entre personas del mismo sexo. 125 votos contra 109.

Fue luego de un debate de 12 horas en un escenario político en el que la grieta gozaba de su mayor profundidad. A diferencia de la actualidad, el peronismo estaba partido fruto de los caminos que la dirigencia tomó en torno al conflicto entre el gobierno nacional y las entidades del campo.

En Entre Ríos había dejado a Sergio Urribarri de un lado y a Jorge Busti del otro. Gobernador y presidente de la Cámara de Diputados de entonces habían sellado una unidad electoral bajo el paraguas de “la unidad en la diversidad”. Finalmente no resultó. En 2009 el peronismo fue derrotado.

La elección de un año antes dio los primeros agrodiputados de la provincia en una boleta que encabezó Atilio Benedetti, secundó la ex presidenta de la Sociedad Rural de Diamante Hilma Re; y el presidente de Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (Farer) Jorge Chemes. El peronismo había encabezado con Raúl Barrandeguy, seguido de Cristina Cremer y Raúl Riganti.

En aquella histórica sesión, la única de la que participó Néstor Kirchner, los votos entrerrianos fueron divididos. Por la afirmativa estuvieron la lilista Re; el socialista Lisandro Viale; los radicales Chemes y Gustavo Cusinato; y el peronista oficialista Barrandeguy. Por la negativa lo hicieron Benedetti; los ya peronistas opositores Cremer y Gustavo Zavallo; y el peronista oficialista Antonio Alizegui.

Quienes lo hicieron positivamente invocaron la conquista de un derecho. En cambio, quienes lo hicieron de manera contraria debieron buscar justificativos jurídicos para no reconocer o poner de manifiesto un posicionamiento ideológico.

Cremer oportunamente advirtió que estaba en contra de la modificación del Código Civil, que la ley era “polémica” y que si bien rescataba “el matrimonio entre el hombre y una mujer, las personas del mismo sexo que quieran uniese, a ese derecho, que se lo otorgue la jurisprudencia”. Zavallo coincidió con esos argumentos.

Benedetti mostró su apoyo a la igualdad de derechos civiles entre las personas del mismo sexo, pero dijo discrepar con el dictamen por mayoría que establecía la figura del matrimonio y la habilitación para adoptar.

En el Senado, Blanca Osuna y Guillermo Guastavino lo hicieron por la positiva, mientras que el radical Arturo Vera por la negativa. “Estoy en contra de las uniones de personas de igual sexo a los matrimonios”, dijo.

La Iglesia, en todas las provincias, había puesto en marcha una estrategia: movilizar y juntar firmas. Entre Ríos no fue la excepción. Las calles de Paraná fueron testigos de esas jornadas que, como en el caso del proyecto que pretende despenalizar el aborto y garantizar la legalidad y gratuidad como política pública, juntó a la Curia con los evangelistas.
Fuente: Página Política

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