Una de las preguntas que se hacía en el círculo rojo era cómo podía ser que una ciudad como Concordia, donde aparte de grande y con el Hospital Masvernat que recibe pacientes del interior, se haya mantenido con un muy bajo número de contagios. La respuesta, que incluye a dirigentes opositores, es que durante la cuarentena hubo un estricto control en los accesos a la ciudad. Ahí encuentran la clave los observadores.

Este miércoles, los concordienses se vieron con un número que preocupa. Alcanzaron los 20 casos en un día. Muy lejos de las otras grandes ciudades como Paraná y Gualeguaychú. A la fecha, desde el inicio de la pandemia, los casos son 83 en el departamento. Mientras que en los otros dos mencionados 2.290 y 730 respectivamente.

Ante la noticia epidemiológica, Alfredo Francolini decidió brindar una conferencia de prensa. Adelantó que no van a habilitar las reuniones sociales con límite hasta 10 personas en los espacios públicos; pidió a los jóvenes responsabilidad en el accionar para detener la evolución de casos y consideró que “no vale la pena el dolor de perder a un ser querido por haberse juntado a tomar unos mates con los amigos, hacer un asado o celebrar un cumpleaños”.

El intendente interino aclaró que el sistema sanitario está respondiendo correctamente pero advirtió que en la medida que los casos sigan evolucionando puede llegar a un “estrés” que quieren evitar. No descartó dar marcha atrás en fases de la cuarentena.

Francolini tomó las riendas de la ciudad cuando Enrique Cresto decidió en una jugada audaz saltar al gobierno nacional. Esto sucedió en pleno verano cuando el coronavirus era un tema de la Europa oriental que los medios nacionales mostraban en sus secciones internacionales.

Al viceintendente al mando del Departamento Ejecutivo Municipal la construcción de su liderazgo lo encontró en plena pandemia. Optó por explicar las medidas casi a diario, tejió una buena relación con los medios locales y encolumnó a un gabinete que había designado Cresto.

A mediados de junio decidió echar a dos funcionarias luego de que se virilizaran fotos en que las mostraba a ambas en un cumpleaños. Se trató de María Paz Bonelli y Mercedes, ambas ligadas al crestismo. Detentaban los cargos de directora del Centro de Convenciones y la jefatura del Área Logística de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia. La primera quedó como empleada.

Cuando Francolini ya había empuñado el volante de gestión, Cresto seguía teniendo presencia institucional en el ámbito político local, pero luego decidió correrse.

Lo cierto es que Francolini construye su liderazgo en un escenario cuya centralidad pasa por la administración de la cuarentena., que le ha dado buenos resultados. Mientras tanto ojea el placard, quizás tenga un traje para el 2023.
Fuente: Página Política

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