Crítico desde el minuto uno, Ricardo Alfonsín no tarda en marcar lo que les venía advirtiendo en los últimos meses a todos sus correligionarios más afines al Gobierno: “Yo decía que era muy difícil que Cambiemos pudiera ganar las elecciones. El programa que se ofrecía a los argentinos era el mismo que se había aplicado desde 2015, suponía no cambiar nada. Pero la sociedad en 2015 reclamaba cosas muy distintas de las que reclama en 2019”, dice. “Y eso es lo que ocurrió”, sentencia en diálogo con Letra P el dirigente radical en un alto de su viaje a Córdoba. “Yo soy de la vieja escuela: militancia e ideas”, enfatiza al detallar sus constantes actividades en diversos puntos del país, para trazar así también una diferencia con el modelo de campaña en redes sociales sobre el que apostó más fichas Juntos por el Cambio hasta que el cachetazo de las PASO devolvió al presidente Mauricio Macri al desembarco territorial.

“Algunos del partido dejaron de recorrer”, asegura. Lejos del PRO, para la construcción futura diferencia socios programáticos de los electorales, reclama una recuperación del partido centenario “como un actor importante para defender los sectores populares” y adelanta que buscará conformar “una mayoría” partidaria con quienes apunten a un cometido: “La UCR tiene que recuperarse electoralmente y en términos de significado”. Y envía un mensaje a su partido y susautoridades: “Espero que haga un poco de docencia respecto de la necesidad de terminar con la grieta”.

-¿Cuál considera que debería ser el posicionamiento de la UCR después de octubre?

-Para el futuro tenemos que discutir muy cosas. Para tomar decisiones que no repitan errores hay que hacer un análisis acerca de lo que hicimos en estos cuatro años, si actuamos de la mejor manera para evitar que se cometieran errores. Creo que no hicimos todo lo que pudiéramos haber hecho para que no se tomaran decisiones cuyas consecuencias está pagando actualmente la sociedad y se reflejan en los resultados electorales. Saber qué proyectos vamos a defender nosotros, discutir qué políticas de alianzas vamos a realizar.
Debemos pensar en un frente de gobierno, en una coalición, pero para que una coalición de gobierno sea legítima tiene que reunir a quienes piensan igual.

-¿Con qué espacios tendría que reunirse en ese frente?

-El radicalismo debería reunirse con quienes tiene coincidencias programáticas elementales con nosotros, eso no significa que no se puedan sumar otros partidos y mantener las diferencias que tengan en términos programáticos y puedan sumarse en condición de aliado electoral que en el parlamento pueda actuar con autonomía, como deberíamos haber hecho nosotros desde 2015 y esta discusión la tenemos que dar entre todos y no como hasta ahora, entre cuatro, cinco o seis dirigentes que creían que podían hacer lo que quisiesen.

-¿Se tiene que hacer una revisión intra partido y del rol que tuvo en estos cuatro años?

-Tendrán que hacerse cargo quienes tuvieron más o menos responsabilidad, más o menos aciertos en los últimos tiempos. No se puede actuar como si nada hubiera pasado. Para algunos, parece que nada ha pasado en estos cuatro años en términos económicos ni electorales, como si todo hubiera andado muy bien y reclaman conservar lugares que creo deberían dejar que ocuparan otros.

-¿En ese nuevo frente, tiene lugar el PRO?

-Por eso digo que es necesario distinguir dos planos: uno el de la conformación de un frente de gobierno, no electoral. En esa coalición deberían reunirse las fuerzas que tienen coincidencias programáticas y piensan igual.

-Y con el PRO no piensan igual…

-No, con el PRO no pensamos igual. Eso dijeron algunos radicales desde 2015, antes no decían eso. Después, se pueden sumar otras fuerzas políticas pero en condición de aliado electoral, no como miembro de un frente de gobierno, que pueden reclamar preservar su autonomía en el parlamento porque, al no formar parte del frente de gobierno, no tienen compromisos con los programas que podamos acordar los que sí forman parte del frente de gobierno. Pero no se trata de juntar a cualquiera, después se pagan las consecuencias. Hay que tomarse un tiempo, ser más sofisticado e imaginativo en la construcción de armados electorales y de gobierno.

-¿Qué visión tiene del alfonsinismo dentro del Frente de Todos?

-El alfonsinismo está en la UCR también. Hay gente que se referencia con Raúl Alfonsín pero no son radicales. Porque pertenecer a la UCR no es solo compartir sus ideas. Si fuera por compartir ideas, yo podría decir que soy socialista. Pero para ser socialista tengo que estar afiliado y aceptar las reglas de juego que impone, lo mismo pasa con el radicalismo. Una de las reglas de juego que establece la carta orgánica de la UCR es no competir contra la UCR. Entonces hay quienes pueden compartir ideales radicales y referenciarse con Alfonsín y está bien. Pero el partido radical es una institución que tiene ciertas condiciones para poder pertenecer y ellos no pertenecen al partido.

-¿Tiene previsto reunirse con Moreau, con Santoro o con el propio Alberto Fernández?

-He sido amigo y he militado con Leopoldo, con Santoro. No me enojo, como no me enojo con los radicales con los que tengo diferencias ahora tampoco. No son visiones personales las que nos diferencian sino cuestiones políticas. Y con Alberto Fernández me reuní antes de las elecciones. Incluso antes de que fuera nominado candidato a presidente me he encontrado varias veces con él. Después, a través de Santiago Cafiero me dijo que quería que conversáramos, que continuáramos conversaciones que habíamos tenido antes que tenían que ver con hacer todo lo posible para terminar con la grieta, de apostar al diálogo para poder arribar a acuerdos importantes.

-¿Lo ve a su partido contribuyendo en ese sentido en un futuro próximo?

-Espero que mi partido haga eso: un poco de docencia respecto de la necesidad de terminar con la grieta. Problemas difíciles como los que tenemos y que hacen sufrir a muchísima gente, el que piensa que se resuelven apostando a la grieta, descalificándonos, peleándonos, faltándonos el respeto, que cambie el diagnóstico porque va a ser muchísimo más difícil en esas condiciones. En la política hay gente que trabaja para profundizar la grieta. Pero no es gratis la grieta. Tiene costos y los pagan los sectores populares. No me refiero a que solamente la política debe terminar con la grieta, también el mundo empresarial. No todos, pero hay gente que debería ser un poco más respetuosa y referirse en otros términos a los políticos, en el mundo del sindicalismo y el periodismo también. Alberto Fernández me ha dicho que es muy difícil resolver los problemas si nos seguimos relacionando de la manera que lo hemos venido haciendo en Argentina. Creo que es exactamente así.

-¿Ve a un gobierno de Alberto Fernández como mayor disposición a terminar con la grieta?

-Tiene que haber de los dos lados. Lo mismo si no ganara Alberto Fernández, del otro lado tiene que haber disposición al diálogo. Creo que hay disposición en Alberto Fernández porque en varias ocasiones lo ha dicho, a mí personalmente me ha dicho que es muy difícil poder resolver los problemas si nos seguimos relacionando de la manera que lo hemos venido haciendo en Argentina. Creo que es exactamente así.

-¿Se puede sostener en el tiempo?

-La historia demuestra que países que tuvieron que enfrentar grandes problemas, los enfrentaron con éxito a través de consensos, lo que se llaman soluciones de compromiso, esas soluciones en las que cada uno cede un poco y una vez que se toman decisiones en función de esa disposición a ceder un poco, al tiempo se pueden volver a discutir esas mismas decisiones y tal vez se puede avanzar más.

-Aquellos sectores que fueron críticos del rol del radicalismo en Cambiemos, ¿van a pelear por la conducción del partido?

-Vamos a tratar de que la decisión que se tome con otros dirigentes respecto de la conducción sea la mejor y que además se comprenda que tenemos que dejar de hacer acuerdos sin coincidencias programáticas. En 2015 no se arribó a ningún acuerdo programático, eso no lo podemos repetir

-Más allá de ese punto, ¿qué otros aspectos considera que se tienen que discutir dentro de la estructura de la UCR después de octubre?

-Tenemos que discutir la manera en que podemos ser más útiles a la sociedad si no nos toca ser oficialistas como nos tocó desde 2015. Las discusiones no van a terminar este año, van a continuar el año que viene y vamos a terminar conformando mayoría con quienes crean que el partido tiene que recuperarse no solo electoralmente sino en términos de significado. Es más, la posibilidad de recuperar el partido desde el punto de vista electoral tiene que ver con la posibilidad de recuperarlo como un actor importante para defender los sectores populares.

-Y en la provincia de Buenos Aires, ¿el radicalismo puede construir un liderazgo propio o va a tener que seguir poniendo a disposición su armado a dirigentes de otro partido, como sucedió con Vidal?

-Dependerá de las decisiones que se tomen, de las discusiones que nos demos en el partido y espero que aspiremos a tener un dirigente del partido que pueda ser más representativos que los dirigentes de otros partidos. Ahora, quienes no se sientan capaces de eso, que no bloqueen el accionar de quienes sí creen que pueden lograr que el radicalismo pueda llegar a tener dirigentes representativos y que sean incluso más representativos que aquellos de otros partidos.
Fuente: Página Política

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