Fotos de ambos aparecen cada tanto. Las hubo antes de las elecciones en un encuentro en Rosario y la hubo la semana pasada en Paraná.

Adán Bahl y Enrique Cresto mantienen una sintonía fina luego de las tempestades de 2015, cuando esa alianza pretendía alzarse ante el poder de Sergio Urribarri. El entonces poderoso ministro de Gobierno había desarrollado cierta territorialidad y el entonces presidente del bloque del Senado era una de las patas más importantes de esa estructura. El concordiense como candidato a la Intendencia. Se habló, incluso, de Mayda Cresto en la fórmula provincial.

Un sábado a la mañana llegó a las casillas de correo un comunicado con declaraciones de Mauro Urribarri en la que expresaba total desinterés por la Municipalidad de la capital del peronismo. Punto. Cresto, con el camino libre, tiró el celular a Salto Grande y Bahl empezó a partir de ese momento a contar bajas.

Bahl, desde la vicegobernación, se puso a pensar cuál sería el punto de partida para retomar su carrera tras los episodios de 2015. La Intendencia de Paraná fue el primer puerto en el que decidió anclar. Cresto, en cambio, buscó la reelección.

Intendente y funcionario nacional coinciden en sus pretensiones. Ambos quieren ser gobernador en 2023. También coinciden en la audacia que los dota. El primero obvió un acuerdo con el kirchnerismo, el segundo dejó la Municipalidad para sorpresa de muchos (pocos audaces).

El otro punto que los une es la desconfianza que se tienen y que data, precisamente, del 2015.

Con todos

Cresto no ha bajado la guardia ni siquiera en cuarentena. Se reúne con los intendentes entrerrianos de la fuerza que sea. Sus perfiles en redes sociales parecieran ser un mapa territorial del titular del Enosha. Todas las semanas recibe a un jefe comunal entrerriano. No hay reuniones políticas de ningún tipo más que las que ameritan la gestión. Mayda no le pierde pisada y también recorre la provincia con su hermano. Dirá que es diputada por Entre Ríos. Todo se puede justificar.

Bahl hace equilibrio entre una administración que debió arrancar desde muy abajo y en emergencia y a la vez por el coronavirus. En la gestión se apoya en Eduardo Macri, Emanuel Redondo y Maximiliano Argento. Lo político lo maneja personalmente. Su representación en la Legislatura son los diputados Carina Ramos y José Kramer.

Fue él quien convocó a los legisladores por Paraná para ponerlos al tanto del plan de prevención ante la pandemia.

Ese mismo asunto lo tiene en contacto con sus pares de Paraná Campaña, un territorio con el que se siente cómodo. Con Oscar Toledo, de Oro Verde, la relación es óptima. No solo los une proyectos en común por integrar sus municipios el mismo ejido, sino la histórica reciprocidad de Bahl con el vecinalismo.

Bahl fue el primero en saludar, vía Twitter, a Cresto cuando se conoció que éste sería nombrado en el gobierno nacional. Le siguió una reunión de trabajo que empieza a ver sus frutos con la reactivación de la obra cloacal que beneficiará a más de 20.000 paranaenses de la zona sureste de la ciudad.

Concordia, Paraná y la eterna necesidad de llevarse bien.
Fuente: Página Política

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