Diciembre de 2015 supuso, también en la provincia, un reordenamiento del tablero político. El radicalismo, como estructura sobre la que se asentó en Entre Ríos y en todo el país la alianza Cambiemos, recuperó rápidamente espacios de poder en la Legislatura, los municipios y el Congreso. El PRO, fundado por Mauricio Macri, se consolidó como un espacio que hasta entonces había sido una expresión minoritaria.

La UCR mantuvo desde entonces sus rituales partidarios a rajatablas, aunque las decisiones casi siempre se adoptaron en otro lado. El PRO, de a poco, primero en las legislativas de 2017, después en las elecciones provinciales de junio, fue ganando puestos de poder y organización partidaria aun cuando la derrota por 22 puntos mermó considerablemente sus expectativas.

Tras la elección del domingo, radicales, peronistas y dirigentes del PRO consultados por Página Política coinciden en algunas cuestiones 1) prefieren el anonimato para hacer balances en esta ocasión; 2) entienden que salvaron la ropa en Entre Ríos al pasar de una desventaja de 22 puntos en la elección provincial y municipal de junio a una de 9 puntos en esta elección presidencial; 3) el resultado no es posible de remontar en octubre; 4) reprochan a propios y extraños por la “falta de movilización” que hubo el domingo.
De 22 a 9
Para un dirigente radical, “si se miran los resultados en todo el país”, con una derrota de 15 puntos, no estuvo mal la elección de Juntos por el Cambio en Entre Ríos.

Comparan, ante todo, con junio cuando el peronismo, en búsqueda de un nuevo mandato de Gustavo Bordet, se alzó con una victoria de 22 puntos ante Atilio Benedetti.

“Cambios tiene que haber, habrá autocríticas pero ahora hay que recuperar energías, que pasen unos días para analizar con mayor objetividad”, evaluó el consultado que, en clave de interna, remarcó que “la crítica radical no es tal” al minimizar el resultado de la contienda en las PASO. En efecto, la boleta de Raymundo Kisser y Leandro Arribalzaga (que intentó expresar algún descontento del partido centenario en el armado de listas) no alcanzó minoría frente a la lista oficialista que pegó con Macri.

“Esperábamos otros resultados pero no estuvo mal -insiste-. Se hizo un buen trabajo en Entre Ríos, una buena campaña. Mejoramos mucho. Empatamos Gualeguaychú, Gualeguay, Victoria, ganamos Diamante”.

Otro consultado puso en primer lugar el “absoluto respeto por la voluntad popular” y en este marco consideró que la dirigencia de su partido, la UCR, no debiera “golpear” ahora tras haber elegido el silencio ante “algunas señales de lo que podía suceder” y en instancias relevantes para el debate como la Convención Nacional. “Hoy por hoy, el radicalismo debe terminar este proceso y en todo caso al otro día de la elección de octubre decidir cuál va a ser su razón de ser en la vida nacional”, aconsejó.
Explicaciones
“Méritos” propios y ajenos se mezclan en la lectura de la derrota. “El peronismo acertó en adelantar las elecciones al momento más complicado de la crisis económica”, recrimina un radical y añade que también acertó en “la unidad” que le aseguró el triunfo en Entre Ríos y la Argentina.

En la perspectiva de la autocrítica, un referente del PRO elige un término de otras “tribus” al denunciar el aburguesamiento de “una dirigencia que, por ejemplo, no planifica la compra de vacunas”. “Ahí se ve claramente la falta de política. Echarle la culpa al peronismo es de una pobreza intelectual intolerable. Porque habrá que pensar, si no, que sólo importa ver cómo nos quedamos con algunos carguitos de la opoisición y listo”, dijo molesto. “Tener el poder de nuevo, sin la gente, es imposible”, dijo y cuestionó con dureza la “desaparición” del intendente Sergio Varisco y su agrupación en el contexto electoral. También apuntó al vacío de otros dirigentes en una ciudad en la que “no aparecían los fiscales en las mesas”.

Repasó luego lo que consideró una “mala estrategia” de negar el pegado con Mauricio Macri a las expresiones que dieron la interna cuando “al Presidente no le sobra un solo voto”. También apuntó al diálogo intermitente con Varisco por parte de la dirigencia nacional del PRO: “No podés acercarte para tener dos puntos más y después negar una candidatura, un pegado. Esto es política. El intendente hace política”, resumió mientras puso sobre la mesa el resultado de la lista oficialista: “Gabriela Lena perdió en Chajarí, perdió el departamento Federación; Gustavo Hein perdió en su ciudad”, anotó.

En definitiva, y el asunto con más peso, también fue evaluado: “La gente no llega a fin de mes. Eso no permite ver las grandes cosas que se hicieron”, interpretó un radical y un peronista añadió que “si la gente hace una semana que en Paraná viene caminando desde Anacleto Medina (en relación al paro de colectivos) para ir a trabajar al Estado, o a limpiar una casa de familia, no va a andar distinguiendo quién es el culpable. Así funciona”.
Frigerio
Desde 2015 para acá, la historia de Cambiemos en Entre Ríos fue escrita casi exclusivamente por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Para algunos, el tiempo tendrá que decir que por ser parte del “ala política” no sería responsable de estrategias que se atribuyen a la otra vereda de la Rosada, la del jefe de Gabinete, Marcos Peña.

“Es un tipo de la política. Demostró que es un militante más, más allá de sus características, recorre en tres días 15 departamentos”, valoró un radical el rol del jefe político de Cambiemos en la campaña provincial.

Un referente del PRO, en cambio, recrimina sus decisiones respecto del armado de las listas, las decisiones respecto de la interna y demás. También agrega como punto en contra del funcionario nacional que es su responsabilidad no haber logrado alinear a un solo gobernador del PJ “con todo lo que se les ha dado”. “Esa era su gran capacidad: aglutinar a los gobernadores. Pero no pasó”, resume.

Difieren rotundamente, un radical y un peronista respecto del futuro de Frigerio, más allá de la suerte que corra Macri en su empresa reeleccionista. “Es el cuadro más importante, a nivel nacional, que tiene Cambiemos. Y en Entre Ríos todos los dirigentes somos los rayos de la bicicleta. El eje que permite mover la rueda es Frigerio”, eligió el peronista como metáfora y dio por descontado una trayectoria política con vuelo propio.

“Correrá la suerte que corra Macri”, contrarrestó el radical. Al hacérsele notar la condición de “peronista” de Frigerio, lo que le abriría la puerta a otras expresiones políticas distintas de Cambiemos, desmintió: “Son las chances de un peronista, un menemista en este caso, que tiene billetera. Pero sucede que peronistas con billetera hay de sobra”.
Fuente: Página Política

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