No estaba en los planes originales de Atilio Benedetti que Mauricio Macri lo visitara antes de las PASO. El planteo inicial de campaña para una elección desdoblada de la nacional, fue centrar el debate en Entre Ríos; hablar de una provincia “estancada”, fruto de los 16 años consecutivos de gobiernos peronistas. Por eso se buscó explotar el acuerdo del gobernador Gustavo Bordet con su antecesor Sergio Urribarri, para poner el acento en que “son lo mismo”. Pero el jueves pasado, a diez días de las PASO, vino Macri a Entre Ríos y, de pronto, en la campaña provincial se habló de una de las medidas más impopulares de la gestión nacional de Cambiemos: los tarifazos ¿Por qué? Porque Macri lo puso sobre la mesa.

La idea de separar la discusión provincial del escenario nacional quedó atrás. Desde el jueves, Benedetti se pegó con más claridad a Macri. Lo que implica hacerse cargo de una agenda nacional en la que son más las malas noticias que las buenas. Entre otras cosas, por una inflación creciente, que diluye el poder adquisitivo del grueso del electorado asalariado y derrumba el consumo; por tasas de interés por las nubes que ponen en aprieto a las pymes, desalientan la inversión y profundizan la recesión y el desempleo.

Sin embargo, en el campamento de campaña de Benedetti reina el optimismo. Interpretaron la visita del Presidente como una señal inconfundible de que desde la Casa Rosada se mira a la provincia como un distrito con posibilidades de éxito electoral. Observan que Macri no asomó su nariz en provincias donde la cosa venía mal, como Neuquén y Río Negro.

Ese optimismo tiene su raíz también en un viejo fantasma que nunca terminó de aventarse en la UCR entrerriana: el temor a que la Rosada no estuviera jugando en serio en una provincia gobernada por uno de los peronistas con los que mejor se llevó Macri y Rogelio Frigerio. Que no hubiera, en suma, mucho interés en ayudar para que la gobierne un radical con el que hace un año hubo cortocircuitos.

Dicen que la buena relación de Macri con Bordet se dañó en febrero, cuando el Gobernador selló su acuerdo electoral con Cristina Fernández y Sergio Urribarri. Y que ese malestar explica también la apuesta del Presiente en Entre Ríos.

Como fuere, Macri vino antes de lo previsto a Entre Ríos. Vino a apoyar a Benedetti, el candidato radical. Apostó a que el domingo que viene Entre Ríos le aporte una noticia electoral buena, entre tantas malas. Para que eso ocurra, las primarias de Cambiemos deberían sumar más votos que las primarias del peronismo.
Opinado
Algunos creen que, en un contexto económico y social como el actual, la foto con Macri resta más de lo que suma. O, en todo caso, no sirve más que para fidelizar a los ya fidelizados del núcleo duro de Cambiemos, en una provincia donde, por cierto, Macri no ha caído tanto como en el resto del país. En Cambiemos dicen que está casi 10 puntos por encima de la media nacional.

Esa parece ser la apuesta: recuperar una parte de los votos con los que Macri ganó en 2017, con el 53% y Benedetti en la boleta, en una provincia que pertenecía por entonces a un país en crecimiento. Ahora, lo único que crece es el dólar, la inflación y la recesión. Y está a la vista de todos que el gobierno de Macri no encuentra la manera de revertir ese proceso.

Los diseñadores de campaña de Benedetti se enojan cuando desde Página Política se les hace este señalamiento. Dicen que no se le puede a atribuir a Macri todos los males de la economía; que hubo factores externos que incidieron para que todo se fuera al demonio. Y que la percepción más dramática de la crisis es propia de ciudades grandes, como Paraná, donde abunda el empleo público, pero que no ocurre lo mismo en localidades de la provincia más ligadas a una actividad productiva que ha vuelto a recuperarse.

¿Macri suma o resta? Cerca de Benedetti no lo dudan. “No nos perjudica, nos beneficia. Nos consolida un voto que podía estar confundido respecto a si Benedetti era efectivamente el candidato de Macri”, responde uno de los responsables de la campaña.

Es más, interpretan las rápidas y virulentas respuestas del peronismo a los dichos de Macri en Gualeguaychú como un gesto de “nerviosismo” y hasta de “desesperación”.
Reuniones “cerradas”
En cualquier caso, la agenda que desarrolló el Presidente, desprovista de actos típicos de campaña electoral, minimizó el efecto -bueno o malo- de su visita a Entre Ríos. ¿Por qué? Porque así lo resolvió Macri: sólo haría reuniones “cerradas”. Ese fue el argumento que dieron cuando Página Política preguntó por la notable ausencia de dirigentes y militantes de la UCR, e incluso del PRO, en la visita presidencial.

Lo cierto es que, en otro contexto, el de un Macri con mejor imagen, como el de 2017, los aspirantes de Cambiemos a las intendencias y cargos legislativos de toda la provincia hubieran peregrinado el jueves a Gualeguay y Gualeguaychú en busca de una foto.

Macri no desarrolló actividades típicas del proselitismo. Pero habló. Y con eso alcanzó para incidir en la agenda de la campaña provincial. Al atacar a Enersa y presentar a Entre Ríos como la provincia con precios más altos, Macri buscó compartir con Bordet el costo político por los tarifazos en la energía eléctrica. Pero, al mismo tiempo, puso en el centro de la campaña provincial un debate en el que Cambiemos –que quitó subsidios y dolarizó los precios de la energía- tiene más para perder que para ganar.

Al parecer, no creen eso los diseñadores de la campaña de Cambiemos. De lo contrario, Benedetti nunca hubiera propuesto, como candidato a gobernador, bajar la luz un 10%. Lo que pasó, fue que el radical la dejó picando para que el oficialismo provincial generara un título como este:
“Aumentaron la luz 1.500 % y ahora prometen bajar el 10” Redacción de Página Política 25 Mar, 2019
Más incómodo resultó para muchos (incluido el peronismo) la defensa cerrada que el Presidente hizo de las fumigaciones con agrotóxicos en cercanías de establecimientos escolares. Sin Durán Barba mediante, el Presidente fue sincero; dijo lo que pensaba y dejó en claro qué intereses representa.
Pero, a fin de cuentas, Macri terminó coincidiendo en este asunto con el candidato del peronismo. Cuestionó el amparo que, promovido por ambientalistas, frenó el decreto del gobernador Bordet, por el cual se autorizaba la fumigación terrestre a sólo cien metros de las escuelas.

Nadie en el peronismo cuestionó por esto a Macri, a pesar de que por impulso de Urribarri, la Cámara de Diputados había bajado el año pasado la ley de agrotóxicos que había votado el Senado a pedido de Bordet.
Fuente: Página Política

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