Hay un sutil optimismo en las huestes de Cambiemos. Este fin de semana Rogelio Frigerio llegó a Concepción del Uruguay a sacarse una selfie con la fórmula que integran Atilio Benedetti y Gustavo Hein. Algunos medios nacionales citan a Entre Ríos como uno de los distritos en que el oficialismo nacional puede llegar a dar un batacazo y amortiguar derrotas en otras comarcas. Dirigentes locales se encargaron de remarcar con un círculo esos párrafos y enviarlos por WhatsApp a periodistas.

Un legislador del PRO le dijo a Página Política que Benedetti está apenas unos 5 o 6 puntos por debajo de Gustavo Bordet. Estaba entusiasmado con el dato, pero lo comentó con cuidado. En el radicalismo, donde la política se la mira desde otra perspectiva y más independiente de las encuestas, apuestan a los 29 intendentes que visten la camiseta de Cambiemos. Son ellos los baluartes en la tarea de traccionar votos, como lo narró este medio: En el oficialismo reina el triunfalismo. La elección desdoblada le da certezas al Gobernador para encauzar el libreto proselitista de la previsibilidad entrerriana ante la inestabilidad nacional. En la semana en que se anunció que en el Hospital San Roque se dejará de atender las cadiopatías por un ajuste presupuestario de la administración macrista, Benedetti se comprometió a impulsar la “sustentabilidad fiscal”. No hay Duran Barba que resista.

La corrupción, que impacta más en el peronismo, pasó a estar en cuarto o quinto lugar en los trabajos de opinión pública. Para peor surgió una denuncia por desvío de fondos en la campaña de Cambiemos 2015. La causa es más importante que la denuncia de Enersa a Sergio Varisco por estar el domicilio de su pareja en una situación irregular, sin embargo no llegó a la primera plana de Clarín. El “gran diario argentino” sigue a pie puntillas las peripecias del Intendente de Paraná. Lo que queda por develar es quién da una mano para que lleguen a estamparse en lugares preponderantes del matutino. En el varisquismo apuntaron a operaciones políticas pero sin dar coordenadas. El escandaloso caso de los contratos truchos en la Legislatura, en el que se investiga el desvío de 2 mil millones de pesos en una década, no ameritó una línea de la atención periodística porteña.

La oposición está obligada a reducir su agenda y machacar con la cantidad de años que gobierna el peronismo. Sólo con ese argumento puede justificar la marca Cambiemos. Bordet goza de muy buena imagen, lo que lo tendrá como única figura en la campaña: Difícilmente vea Frigerio en Bordet un populista, según la caracterización liviana que se hace de ese término. El mandatario se reunió con Cristina Kirchner en el marco del proceso de unidad en el peronismo. Tuvo que despejar cinco bancas. En ese acuerdo debe inscribirse el desacople de Sergio Urribarri que, liberado y sin lugar en la boleta, el martes hizo kirchnerismo explícito en el recinto.

Todos los demás casilleros para la Cámara de Diputados quedaron a merced de la lapicera de Bordet. No hubo inscripciones de dirigentes que le traigan problemas. ¿O alguien espera un exabrupto de Diego Lara, Juan Navarro, Marcelo Bisogni o Gustavo Zavallo? De los 10 partidos más progresistas y las organizaciones sociales que integran el frente ninguno obtendrá un lugar en la Legislatura. En ese ámbito, lo entretenido sólo puede llegar por el lado de los kirchneristas y Nadia Burgos, si finalmente la izquierda tiene un lugar. En definitiva, sin una tercera fuerza pujante y con una polarización entre el oficialismo y Cambiemos, Frigerio no tiene por qué ver en Entre Ríos la amenaza del populismo.

En la provincia se daría la teoría del politólogo Martín Rodríguez: Cambiemos se conforma con que no avance el kirchnerismo. Los ejemplos más cercanos son los de Neuquén y Córdoba.

A la Comisión de Libertad de Expresión en que la juez Alejo Ramos Padilla reveló una sistema de inteligencia paralelo sólo estuvo el kirchnerismo. Juan Manuel Huss no se la perdió.

En las ciudades más gravitantes electoralmente los candidatos a intendente del oficialismo tampoco son de hacer cosas fuera de libreto. Enrique Cresto tiene una buena relación con el ministro del Interior. En Concepción del Uruguay se impondría Martín Oliva, el hombre de Eduardo Lauritto, uno de los decanos del peronismo moderado. En Paraná Adán Bahl es la figura taquillera y con posibilidades ciertas de recuperar la ciudad para el peronismo. El año pasado mantuvo un encuentro en el ex Mayorazgo con Frigerio. No se divulgó.

En Gualeguaychú es posible que repita Martín Piaggio. Allí sí aparece un peronista diferente a la media. En esa ciudad la agenda suele ser diferente al resto. El Intendente impulsa una agricultura sin glifosato y ha promovido iniciativas en ese sentido que llegaron a la Justicia. Como si fuera poco tiene en su despacho una foto del Che Guevara. Pero ese problema es para 2023. No se sabe si para Frigerio o Bordet.
Fuente: Página Política

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