Es un problema que asoma en el horizonte de mediano plazo, mientras siguen los debates internos sobre la mejor manera de pararse frente al gobierno de Gustavo Bordet en el reclamo de fondos para las intendencias, o en los planteos para la apertura de la cuarentena. En Cambiemos se encendió en los últimos días una luz de alerta ante la posibilidad de que el gobierno nacional decida suprimir las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para las elecciones de 2021.

Hay, en principio, una razón sanitaria para no hacer las primarias. Dependerá del momento en que aparezca la vacuna que permita al fin superar la pandemia y pensar en comicios normales, con campaña electoral incluida. Las elecciones de medio término de 2021 son las más próximas, con PASO en agosto y generales en octubre. Pero aún si apareciera una vacuna, persistiría el segundo argumento para derogar las PASO: ahorrarse el millonario gasto que suponen las primarias en medio del escenario de crisis económica que dejará la pandemia.

La eliminación de las elecciones primarias implica que cada partido o frente electoral debería definir la manera de elegir sus candidatos para las elecciones generales: por consenso; por un congreso partidario; por una interna a padrón cerrado (votan sólo los afiliados); por una interna a padrón abierto (todos pueden votar, como en una general); o por una interna con un padrón especial (afiliados más no afiliados a otros partidos, los llamados “independientes”). También cada fuerza debería fijar la fecha de esa elección interna que no sería ya simultánea con la de otros partidos. Y tampoco, claro está, de voto obligatorio.
El caso entrerriano
La provincia debe renovar en 2021 cinco diputados nacionales. En diciembre del año que viene terminan sus mandatos tres diputados de Cambiemos: Atilio Benedetti (UCR), Alicia Fregonese (PRO) y Jorge Lacoste (UCR) y dos peronistas: Carolina Gaillard y Mayda Cresto.

En Entre Ríos, como en la Nación, la supresión de las PASO es un tema que preocupa a la oposición. Afecta en particular a Cambiemos, que esperaba esa instancia electoral para ordenarse internamente en su nueva etapa fuera del poder.

En la provincia se suma que han quedado heridas abiertas de la última interna, cuando se le negó a listas de la UCR y del PRO el pegado de boletas para las primarias nacionales de agosto de 2019.

En las legislativas de 2021 la boleta tendrá un solo cuerpo: los cinco diputados. No hay pegado posible, pero eso no quita que pueda haber una lista habitualmente llamada “oficial”, que es la que arman los sectores más poderosos de un partido y a la que, por distintas razones, resulta virtualmente imposible vencer. Eso puede pasar en el PJ, que es gobierno provincial y nacional, pero difícilmente ocurra en Cambiemos, donde ya no hay nadie que mande desde el gobierno nacional. Ya no hay un Rogelio Frigerio armando listas desde el poderoso Ministerio del Interior.

Es muy improbable que, en este contexto, Cambiemos se ponga de acuerdo en una lista única. No pudieron evitar las internas (con lista “oficial”, pero internas al fin) cuando tenían un gobierno nacional que los ordenaba, mucho menos ahora cuando en la coalición está todo en discusión, desde el perfil ideológico y político hasta los liderazgos. Como es lógico que ocurra con una fuerza política que pierde el poder.

Esa anarquía se notó en las dificultades que encontró Cambiemos para definir un rol opositor en este tiempo tan particular de cuarentena.
Pendiente
La posibilidad de que se supriman las PASO reaviva un debate pendiente entre radicales y macristas: el de la postergada institucionalización de Cambiemos. Integrar una conducción provincial compartida que defina líneas políticas y establezca mecanismos de resolución de controversias. Una instancia de decisión que, en definitiva, los acerque más al concepto de coalición política.

En una reunión virtual con dirigentes de todo el país, de la que participaron entrerrianos, la presidenta del PRO, Patricia Bullrich dio como muy probable un escenario sin PASO para 2021. Lo mismo se habló en otro plenario vía Zoom de legisladores de Cambiemos de todo el país con el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo. El radical y la macrista coincidieron en esas charlas en la necesidad de institucionalizar Cambiemos. Una posición que, en esta etapa opositora, ha ganado consenso entre la dirigencia que la resistía cuando eran gobierno, como Frigerio en Entre Ríos.
En qué anda Frigerio Pablo Bizai 06 May, 2020
La luz de alarma se encendió antes que nada en el PRO, porque la vuelta a las internas cerradas favorecería a los partidos con mayor estructura, en este caso la UCR. La apertura al voto de los independientes morigeraría un poco ese peso.

Pero, de acuerdo a como vienen dándose los entendimientos políticos al interior de la coalición es probable que, al menos en Entre Ríos, no compitan listas de la UCR contra listas del PRO. Sería más lógico que las nóminas de precandidatos se armen con dirigentes de distintos espacios. Muchos radicales tienen mejor relación con algunos dirigentes del PRO que con la mayoría de sus correligionarios. Y lo mismo ocurre en el PRO, donde conviven dirigentes del macrismo más duro, con dialoguistas más cercanos a las tradiciones políticas argentinas. Las coincidencias y afinidades dentro de Cambiemos tienden a ser transversales.

Una alternativa que preliminarmente se maneja en el PRO es seguir el modelo de la interna abierta (de voto no obligatorio) que aplicó La Pampa en febrero de 2019, en la que sólo podían votar los afiliados y los independientes (no afiliados a otros partidos).

Como se vé, son muchas las cosas por evaluar y discutir ante un escenario sin primarias. Habría que agregarle, en el caso de Entre Ríos, que antes vienen las renovaciones de autoridades partidarias en la UCR y el PRO previstas para este año. Por la pandemia, el PRO prorrogó esa instancia; la UCR tiene fecha para octubre o noviembre.

En cualquier caso, lo que subyace como cuestión de fondo es la continuidad misma de Cambiemos, una asociación electoral de centro derecha que nació en marzo de 2015 con el propósito de desalojar al kirchnerismo del poder; que fue exitosa en ese cometido, pero que fracasó en el manejo de la economía y nunca funcionó como una coalición política en el gobierno.

En Entre Ríos, esa experiencia electoral significó para la UCR una importante recuperación de poder en intendencias y espacios legislativos. El precio fue, claro, correrse a la derecha y minimizar la tradición nacional y popular del centenario partido. Ahora, ya sin sus socios macristas en el poder, buena parte de la dirigencia radical se apresta a recuperar su identidad histórica.
Fuente: Página Política

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