La UCR entrerriana sigue postergando su debate interno. El partido terminó 2019 suspendiendo el congreso que se iba a reunir el sábado 23 de noviembre. Y ahora, la precaución por la pandemia del coronavirus hizo caer la primera reunión de 2020, prevista para el mes de abril.

El presidente del congreso partidario, Gustavo Cusinato, se lo confirmó este viernes a la agencia APF. “El temario es importante, pero lamentablemente esto (el coronavirus) está golpeando muy fuerte y sería muy riesgoso convocar a un Congreso de estas características”, explicó el diputado, en referencia a un cónclave que reúne habitualmente a unas 400 personas.

Para la postergación del congreso de noviembre –pedida en su momento por el Comité Provincial- se argumentaron razones de orden más bien práctico, como que era conveniente esperar la asunción (en diciembre) de nuevas autoridades electas, o que el congreso no tenía nada por definir en términos formales. Incluso que no resultaría sencillo, en ese marco, reunir quórum de los congresales de toda la provincia con los costos de los combustibles por las nubes, debido a los aumentos que se registraban en el último tramo del gobierno de Mauricio Macri.

En los días posteriores a las elecciones del 27 de octubre, algunos dirigentes y militantes de la UCR se habían entusiasmado con la posibilidad de cerrar 2019 con un congreso más optimista o “festivo”, en un año que había sido duro para el partido, pero que terminaba con un triunfo –ajustado, pero triunfo al fin- que le permitía recuperar para la UCR una banca en el Senado de la Nación.

Lo cierto es que la UCR cerró sin debate un año signado por muchas tensiones hacia su interna y hacia la relación con el PRO en Cambiemos, que se expresaron en el armado de las listas, en la decisión de no habilitar la interna para gobernador, o en el negado al pegado de boletas en la interna nacional.
Sin debate
El congreso radical no tuvo oportunidad de analizar lo ocurrido en el último proceso electoral provincial, en el que Cambiemos fue derrotado por el peronismo reunificado, que le dio la reelección al gobernador Gustavo Bordet por el histórico 57% de los votos.

Apurado por los plazos para la inscripción de la alianza con el PRO -que para las elecciones nacionales pasaría a llamarse Juntos por el Cambio- el último congreso de la UCR sesionó el 11 de junio de 2019, dos días después de la derrota electoral del 9 de junio, cuando Cambiemos quedó 22 puntos abajo del peronismo en Entre Ríos.

En esa reunión –desarrollada en Villaguay- Atilio Benedetti tuvo suerte: no hubo margen para hablar de su nueva derrota como candidato a gobernador. Es que la noticia de la fórmula Macri – Pichetto se conoció al inicio de las deliberaciones y signó todo el debate en ese día entre semana, martes, atípico para la tradición de los congresos radicales que sesionan al menos dos sábados al año.

De esa reunión salió la voluntad de la UCR de encabezar las listas de senadores y diputados nacionales que Juntos por el Cambio llevaría por la provincia en las elecciones nacionales de octubre. La historia es conocida: a la lista que cumplió con ese criterio fijado por el partido en la provincia, la conducción nacional de Cambiemos le negó el pegado con la fórmula presidencial, con lo cual virtualmente la sacó de la competencia interna.

La única lista que pegó con Macri- Pichetto fue la “oficial”, acordada en la provincia entre Rogelio Frigerio y Atilio Benedetti; ninguno de ellos autoridad formal de PRO y la UCR. La avería institucional fue tal que se le negó el pegado a una lista que encabezó el propio presidente de la UCR de Entre Ríos, Leandro Arribalzaga, junto a quien había sido uno de los más severos críticos de Frigerio: el senador Raymundo Kisser, que hacia fin de año planteaba rediscutir Cambiemos Ya en 2020, Arribalzaga se despachó ante Página Política con una posición de ruptura que encendió alarmas en toda la coalición y tuvo repercusión nacional. Por ahí pasa, en definitiva, el debate pendiente en la UCR, reconocido por los propios partícipes del acuerdo para la lista “oficial”: la relación con el PRO, que a partir de diciembre empezó a cambiar, cuando Frigerio dejó el poder. El vacío que le hizo, hace un mes, el radicalismo de Entre Ríos para el que iba a ser su regreso al territorio en esta nueva etapa fue notorio.
Nuevos tiempos
Fue un congreso radical el que decidió –allá por marzo de 2018- la separación de la UCR del bloque de Cambiemos en la Legislatura provincial, que tanto enfadó a Frigerio. Un año y medio después, el formato del interbloque fue el que se impuso en Entre Ríos.

Ahora, el planteo por la subsistencia de Cambiemos pasa por su institucionalización tan postergada en la provincia, para llegar a 2021, la próxima instancia electoral, en otros términos.

En el medio está la renovación de autoridades partidarias en la UCR, en octubre de 2020, que podría dar vuelta una página que lleva escribiéndose hace una década con los mismos protagonistas centrales.

Para 2021 se puede presumir una mayor participación en la pelea interna de Cambiemos, sin acuerdos de cúpula que la limiten. Ya no habrá un delegado del gobierno nacional dando órdenes. Tampoco un pegado de boletas que negar, porque sólo se eligen diputados nacionales, en una sola papeleta.
Fuente: Página Política

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