El nuevo proceso político en Entre Ríos vuelve a tener a un gobernador reelegido sin posibilidades de buscar su tercer mandato. Así lo dispone la letra constitucional de la que Gustavo Bordet dijo, en reiteradas oportunidades, no modificaría.

El Gobernador administró la política sus primeros cuatro años desde la gestión. Se obsesionó por las finanzas de la provincia. Esa obsesión ocasionó costos políticos. El mandatario tuvo más resultados económicos que políticos, pero los primeros fueron la plataforma para que el 9 de junio pasado se alce con el resultado más importante de la historia reciente: obtuvo el 58 por ciento de los votos.

Dejó que el peronismo se expresara (y lo cuestionara) y se sometió a batallas sin saber el resultado a su favor. Por caso la reforma política. Perdió.

Su sostén político lo personificó en Edgardo Kueider. Es su hombre de confianza desde mucho antes que se convirtiera en gobernador. Era con quien, cuando aún no estaba resuelta la interna en 2015, viajaba de Concordia a Paraná para reunirse con dirigentes y presentarse ante periodistas. El otro que lo solía acompañar era el secretario de Comercio Exterior, Néstor Loggio.

Kueider es Bordet. Es el que cargó con la derrota de 2017 y el triunfo de 2019. Desde el 10 de diciembre desempeñará un rol político en Buenos Aires, pero no dejará de hacerlo en Entre Ríos. Su senaduría no debe enmarcársela en una agenda meramente parlamentaria, sino como colaborador de Bordet en Capital Federal en un proceso de reconfiguración del peronismo. El del Presidente y los gobernadores.
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La mujer

Laura Stratta tampoco tendrá una tarea meramente legislativa. El propio Bordet la ha puesto en la foto política diaria. La ministra de Desarrollo Social acompaña al mandatario a encuentros nacionales de los que convoca Alberto Fernández; se muestra con posibles ministros nacionales como Daniel Arroyo; y recibe a dirigentes y candidatos en su despacho. Todo eso se lo permite su doble rol de funcionaria y vicegobernadora electa.

La dirigente de Victoria manejó todos estos años un presupuesto importante ante un cuadro económico y social complejo. Los recursos fueron volcados, obviamente, a las situaciones más urgentes, pero también hubo un flujo significativo para “la economía popular”, una herramienta que promueven las organizaciones sociales y la Iglesia. Stratta estuvo en la apertura y luego como disertante del evento de la Pastoral Social que sesionó este fin de semana en Paraná. Cerca de Bordet aseguran que su voz será tenida en cuenta al momento de elegir su sucesión al frente de la cartera que conducirá hasta diciembre.

Enrolada en una generación que puede llegar a expresar algo nuevo en el peronismo, Stratta manejará un Senado que empieza a mostrar caras nuevas. La otra novedad es que al frente del cuerpo estará una mujer. La reforma política, que establecerá seguramente la equidad de género, la tendrá seguramente como protagonista.
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Gobernabilidad

Antes de llegar al Congreso, Juan José Bahillo fue el nexo entre Bordet y Sergio Urribarri. Al frente del bloque de diputados acercó posiciones entre el Gobernador y su antecesor en un proceso donde la relación ya verificaba desencuentros.

Pagó buena parte de las boletas de Bordet. La primera fue al inicio de su gestión como diputado nacional. Tuvo que levantar la mano para aprobar el Pacto Fiscal promovido por el gobierno nacional. Debe haber sido el costo político más importante que tuvo. Ese costo tuvo una parte positiva que poco se conoce. Negoció 2.400 millones de pesos para la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos, lo que le permitió al Gobernador adjudicarse durante su relato proselitista haber “equilibrado” el déficit de la provincia.

Bahillo habla seguido con el mandatario, quien lo consulta sobre cuestiones políticas. También lo hace con Kueider.

La semana pasada se reunió con referentes de las organizaciones sociales. Lo contactaron luego de que el diputado nacional tenga una participación activa en la aprobación de emergencia alimentaria. El encuentro fue en ATE y el ámbito sirvió para abordar otros temas. Fue una reconciliación – si se quiere- con un sector que lo había cuestionado tras la aprobación del Pacto Fiscal. Ante integrantes de la CTEP, la CCC y Barrios de Pie, el diputado dijo que se venían tiempos difíciles, pero que las diferencias políticas, por fuera de la paritaria, debían ser evacuadas en un marco que protejan la unidad. Todos coincidieron que cualquier resquebrajamiento, como sucedió en el pasado, fue para peor.

En Casa de Gobierno lo ven a Bahillo como uno de los pilares de la gobernabilidad. Fue dos veces intendente de Gualeguaychú, un municipio al que accedió ganándole a pesos pesados de la comarca como Emilio Martínez Garbino y Luis Leissa.

A partir del 10 de diciembre posiblemente asuma en el Ministerio de Obras Públicas. Desde ahí monitoreará también los movimientos políticos de un peronismo que empieza a desalinearse cuando la sucesión está abierta.
Fuente: Página Política

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