En tiempos de turbulencia política y social, el peronismo busca reempoderar a Alberto Fernández: le pedirá formalmente en el acto por el Día de la Lealtad que, a la vez que ejerce la Presidencia de la Nación, se convierta en titular del Partido Justicialista (PJ), algo que no ocurre desde los tiempos de Carlos Menem.

“Nosotros teníamos una consigna y la cumplimos. La unidad del peronismo fue la clave del éxito y del triunfo. Sería muy bueno para el partido, porque le daría más jerarquía que el Presidente aceptara esta propuesta”, le dijo a Letra P el actual titular del PJ, José Luis Gioja, que el viernes participará de la reunión virtual en la que la plana mayor del justicialismo avanzará en las definiciones del acto.

El encuentro se celebrará el 17 de octubre en el salón Felipe Vallese del edificio que la Confederación General del Trabajo (CGT) tiene en la calle Azopardo. Se calcula que allí habrá alrededor de 30 personas, entre las que se cuentan los jefes de la CGT, Fernández y unas pocas figuras del partido y del Gobierno.

El resto se sumará vía streaming. Desde sus distritos, intendentes e intendentas, gobernadores y la gobernadora de Santa Cruz, funcionarios y funcionarias y referentes sociales darán su apoyo al Presidente y mostrarán despliegue territorial en todo el país y músculo militante en las horas más complejas, con -prometen- el debido distanciamiento y el respeto a las normas sanitarias de la pandemia.

Por primera vez desde que desembarcó en la Casa Rosada, el Presidente verá al peronismo encolumnado detrás de sí, en un acto que incluirá a todas las fuerzas que forman parte del Frente de Todos pero que tendrá como “palanca central” a la CGT. Con Héctor Daer –el sindicalista más cercano a Fernández– a la cabeza, la central obrera buscará conmemorar los 75 años en que las masas obreras se lanzaron a recuperar a Juan Domingo Perón, por entonces preso en la isla Martín García.

Las circunstancias son otras, pero entre la dirigencia peronista prima la idea de que el PJ debe ser el instrumento formal en el que el Presidente se apoye para conducir al espacio y ejercer su poder. La pata territorial del partido, que integran quienes conducen intendencias y gobernaciones, es el principal motor de la idea.

Las provincias se instalaron desde la campaña como una de las bases del albertismo, en el juego de equilibrios internos de la alianza de Gobierno, como contrapeso al sector que se identificaba más con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Como publicó Letra P, apenas aterrizó en la Casa Rosada, varios integrantes del Consejo Nacional del PJ, gobernadores e integrantes del gabinete como Agustín Rossi, le propusieron a Alberto Fernández que presida el partido, pero el primer mandatario desechó la idea y se enfocó más en la necesidad de trabajar por la institucionalización de la alianza – le encargó esa tarea al chaqueño Jorge Capitanich -, un espacio más amplio que el PJ pero que tuviera al peronismo como columna vertebral.

En el tránsito, volvió a surgir el operativo clamor para que Fernández aceptara conducir el partido, como lo hizo Menem durante su presidencia. No lo hicieron, más tarde, Néstor Kirchner ni CFK. El ex presidente recién aterrizó en el PJ en 2008, mientras su esposa era la jefa del Estado. La vicepresidenta, por su parte, nunca tuvo un vínculo fluido y directo con la estructura partidaria. “Ella siempre quiso sostener la idea de que era presidenta de todos los argentinos, no de un partido político”, apunta Gioja.

El sanjuanino, ficha clave en el trabajo por la unidad que hizo la mesa política del PJ para las últimas elecciones presidenciales, recibió a Cristina en mayo de 2019 en la sede de la calle Matheu, que la ex presidenta volvió a pisar después de 16 años, como muestra de apoyo al armado. Un día después, Cristina llamó a Fernández para ofrecerle que encabezara la fórmula que integraron juntos.

Ya en la Casa Rosada, Fernández procuró mantener el equilibrio interno del partido y envió a Santiago Cafiero como su representante al Congreso Nacional que se celebró el 5 de marzo en Ferro.

El jefe de Gabinete llegó junto al ministro del Interior, Eduardo de Pedro, con quien impulsó el armado de una lista de unidad para las elecciones.

Seis meses después, Cafiero se sumó al operativo para que Fernández asuma el liderazgo partidario. “Siempre se estiló que, si el Presidente es peronista, presida el partido. Hay un gran entusiasmo y sería bueno, después de la intervención y los cuestionamientos que hubo en el PJ", le dijo a Radio Metro, en un claro guiño de la Rosada al operativo clamor.


(Por Gabriela Pepe)
Fuente: Letra P

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