Si Gustavo Bordet repite los guarismos en junio podría tener 21 diputados por sobre 13 que obtendría Cambiemos. Y se quedaría, además, con 16 de los 17 senadores.

Un esquema legislativo con esa composición deja al Gobernador en las mejores condiciones para un segundo mandato, que es el de la despedida. Pero también el que tiene la batuta para incidir en el proceso siguiente.

La lista de diputados, producto de la unidad en la diversidad, fue el resultado de un proceso que se desarrolló con viejas prácticas. La de los condicionamientos, básicamente. Bordet resolvió y le salió bien. El domingo pasado fue él el elector, no sus candidatos. De hecho sacó 20 mil votos más la categoría gobernador y vice que la lista de diputados que encabeza quien iba a ser su contrincante, Julio Solanas, si había disputa interna.

A la Cámara baja la presidirá un kirchnerista que tuvo todos estos años la virtud de identificarse también con Bordet. La relación de Ángel Giano y el mandatario es de confianza. El senador por Concordia interpretó la apertura del Gobernador y se expresó cuantas veces quiso.

Buena parte del electorado entendió el mensaje del mandatario: previsibilidad provincial ante el descalabro nacional.

En el cierre de la campaña Bordet prometió nuevamente una reforma política. Lo hizo también el domingo en el medio de la euforia que le daban las urnas. Esa deuda que se autoimpuso la podrá saldar en mejores condiciones. Con tropa propia. Tropa que, en buena parte, tendrá que asumir que no puede pretender otro mandato. Hay nombres que en una boleta con tachas hubiesen tenido muy pocos tildes.

La crisis de representación asoma en el voto en blanco, que sumó 93 mil para la Gobernación. El electorado decidió cerrar etapas en algunos lugares. El caso de los Troncoso en Tala es un ejemplo concreto. Padre e hijo perdieron la interna. El presidente de la Liga de Intendentes Justicialistas, Mariano Rebord, también debió digerir una derrota. Puso a su esposa y diputada Miriam Lambert como candidata para sucederlo en Colón. Una mayoría se volcó en favor del vecinalista José Luis Walser, que fue con boleta corta. La linealidad se empieza a resquebrajar.

El Poder Judicial es el tema más sensible de la institucionalidad entrerriana. No funciona de maravillas pero con algunos vicios, como lo expresó Emilio Castrillón en el acto inaugural del año judicial. Y él lo sabe. La Justicia entrerriana se ha tornado cada vez más tóxica y esa contaminación queda explícita a diario con las noticias que surgen de los tribunales. El anonimato de los magistrados ante el gran público y la cobertura mediática los pone en un lugar más cómodo que a los dirigentes.

Jueces y fiscales firman medidas que suelen tener un impacto en la política no por el fenómeno de la casualidad, sino por la inocultable intencionalidad. Luis Erro estuvo 10 años en la parrilla judicial a pedido de un sector interno del peronismo. Fue absuelto. El domingo ganó las elecciones. Lo mismo le sucedió a Juan Carlos Darrichón. Estuvo cinco años bajo la lupa en los tribunales en una causa sospechada de haber surgido también por interés político de una facción. En 2013 fue absuelto. En 2016 se conoció una nueva causa que lo salpica en relación a la cesión de un terreno a través de un contrato de comodato de cuando era intendente. Poco se sabe. El fin de semana pasado se presentó ante su electorado para volver a conducir los destinos del Municipio. Se impuso cómodo.

Lo que se dictamina en sede judicial empieza a mezclarse, de a poco, en un mar de dudas. El servicio de justicia está en crisis de credibilidad, solo que sus integrantes no se someten a elecciones.

Bordet prometió una reforma judicial hace dos años. Impulsó la ley de narcomenudeo. También se implementó un Código Procesal de Familia. El Ministerio Público Fiscal se rige bajo una norma que convierte al organismo en una monarquía. Se hace lo que dice el procurador general y su adjunta. El verticalismo, del que se jactan, reduce la pluralidad de opiniones a Jorge García y Cecilia Goyeneche. Paradoja: ambos caminan por estos tiempos sobre la arena política para resolver problemas que los apremian por presuntas irregularidades en sus desempeños en tribunales.

El Senado será presidido por Laura Stratta, quien fue víctima de operaciones políticas que pretendieron ejecutarse desde los tribunales. Fue el año pasado, cuando su nombre empezó a aparecer en el radar del Gobernador para que la acompañe en la fórmula. La maniobra fracasó. La causa terminó en el olvido por falta de pruebas. Algo similar le sucedió a Solanas. Le desarchivaron una causa que tiene una década. En los estrados judiciales también se empezaron a agrietar algunos esquemas y creencias. Las palabras que José Hernández puso en boca del Viejo Vizcacha “Hacete amigo del juez” se vuelven evidentes en la comunidad con despacho alrededor de la Plaza Mansilla.

Ese cuadro de situación, en el que se entrecruzan acciones judiciales con fines políticos, debe ser revertido. Bordet tendrá la musculatura política para hacerlo en pos de la institucionalidad de la provincia. También de sus propias garantías, cuando ya no goce del privilegio del poder.
Fuente: Página Política

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