Juan José Bahillo tiene más presencia de la que aparenta. Su bajo perfil lo suele poner en la segunda fila pese a haber sido, quizás, el artífice de lo que en ese preciso momento se está anunciando. Desde que es ministro de la Producción, cargo que asumió casi en coincidencia con el inicio de la pandemia, las circunstancias lo pusieron en un lugar más destacado para quienes observan la gestión y la política.

Las conferencias informativas sobre la situación del coronavirus fueron una vidriera, pero nada le dio más rédito que el contacto directo con dueños de pymes y comerciantes ahogados por la crisis global.

La carrera política del dirigente de Gualeguaychú se remonta a la tercera gestión de Jorge Busti. Fue el entonces gobernador quien lo sumó a la lista de diputados en 2003. Hasta ese momento venía desempeñándose en la empresa familiar. Por fuera de su trabajo desarrollaba relaciones en el ámbito deportivo, más precisamente en el básquet. Presidió el club Racing. Mientras tanto ejercía la vicepresidencia del Centro de Defensa Comercial. Por este recorrido es que quizás tengan razón quienes dicen que Bahillo es de los dirigentes hijos de la crisis del 2001.

Como diputado, pese a la presión de los gobiernos nacional y provincial para desactivar el corte en el Puente Internacional General Artigas, Bahillo participó de las marchas contra Botnia. En Gualeguaychú esa inasistencia hubiese sido imperdonable.

En 2007, con Sergio Urribarri como delfín de Busti, Bahillo se puso el traje de candidato a intendente. En una reunión, el mandatario instó al gualeguaychuense a que declinara su candidatura ante la aparición inesperada en sus cálculos de la postulación de Luis Leissa a quien daba como ganador. Bahillo fue tajante. Contestó que de ninguna manera se bajaría. Enfrentó al candidato de la Concertación Entrerriana que llevaba a Emilio Martínez Garbino como gobernador y le ganó. Tenía 39 años.

Así como no la tuvo fácil cuando ostentaba su banca en la Cámara de Diputados y su ciudad se convertiría en el epicentro de la lucha anti pastera, mucho menos la iba a tener cuando asumió su primera intendencia. A los pocos meses, la prensa nacional se iba a posar nuevamente en Gualeguaychú con la 125. Los principales medios de comunicación de la Argentina iban a encontrar en su coterráneo, Alfredo De Angeli, un tono ideal para narrar el enfrentamiento entre el gobierno nacional y las entidades rurales. La ciudad era un hervidero. La Municipalidad estuvo a minutos de ser tomada por ese colectivo que se arropó bajo la consigna “Estamos con el campo”. Pese al clima de tensión y denuncias sobre actitudes destituyentes, Bahillo mantuvo su estilo dialoguista.

En 2011 volvió a enfrentar a la escudería del Nuevo Espacio, que nunca perdió la competitividad electoral. Derrotó a Martínez Garbino, el otro taquillero, junto con Leissa, del antibustismo, a donde luego volvieron. Pero ya desde afuera del PJ.

Bahillo no pertenece a una agrupación. Hace política sin orga. Cuando volvió a la Cámara de Diputados en 2015, para presidir el bloque, hizo equilibrio entre Gustavo Bordet y Urribarri. La relación entre el Gobernador y su antecesor se empezó a complicar, sin embargo el gualeguaychuense no rompió con ninguno, sino que fue el nexo. De ambos lados se saludaba los servicios que prestaba para uno y otro lado en el marco de la interna.

En el 2017 puso la cara ante una derrota que era cantada. Pero no fue el único trago amargo de ese año. También votó en favor de la reforma previsional que impulsaba el gobierno de Mauricio Macri. Su voto afirmativo fue fruto de una negociación previa con Marcos Peña para que Nación le enviara 2 mil millones de pesos para cubrir el déficit de la Caja de Jubilaciones de la provincia. Esa maniobra quedó perdida en el medio de jornadas intensas que se vivieron con movilización en la calle. Bahillo pagó el costo junto con Mayda Cresto.

Recién asumido como ministro debió enfrentar las movilizaciones del campo ante el anuncio del gobierno nacional de tocar las retenciones. Se reunió con ellos, como la semana pasada, ante el anuncio de la Ley de Emergencia Solidaria. Lo propio hizo hace unas semanas con el Consejo Empresario de Entre Ríos.

Es uno de los hombres de consulta de Bordet. Es la otra B del trío que el Gobernador conforma con Hugo Ballay.

Hace cinco años, con dos gestiones al frente de la Municipalidad de Gualeguaychú, la política lo encontró con ganas de ser gobernador. En el 2023 habrán pasado 8 años de aquel momento. Con experiencias de por medio en la Legislatura, el Congreso y al frente de un ministerio. Las ganas siguen intactas. Como en 2015.


Nota número once de una serie de perfiles que Página Política irá publicando en un espacio llamado “En foco”.
En pie de guerra Federico Malvasio 25 Jun, 2020
La comunicadora Federico Malvasio 16 Jun, 2020
Un radical en línea Federico Malvasio 14 May, 2020
Anatomista del poder Luz Alcain 23 Abr, 2020
En el nombre del padre Federico Malvasio 15 Abr, 2020
La forastera Federico Malvasio 06 Abr, 2020
La guardiana Federico Malvasio 25 Mar, 2020
Firme, más que nunca Federico Malvasio 03 Mar, 2020
El inoxidable Federico Malvasio 05 Feb, 2020
Fuente: Página Política

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