Fue una “aventura política atrevida”. Así definió a la novela de estas dos semanas Leonor Barbero Marcial, la jefa de la familia a la que enfrenta Dolores Etchevehere. La viuda de Luis F. Etchevehere se refería a Juan Grabois, claro, pero su afirmación bien puede caber para el mayor de sus hijos, que por 14 días abandonó su confortable pasar para hacer guardia en la incomodidad del acampe frente a la entrada de Casa Nueva. Luis Miguel Etchevehere, con Grabois como jefe de campaña, tuvo la mayor exposición mediática y política de su vida. Superó en intensidad a los años que presidió la Sociedad Rural y a los que estuvo al frente del ministerio de Agroindustria del gobierno de Mauricio Macri.

Ni Durán Barba se hubiera imaginado una puesta en escena tan favorable para la instalación de un nombre, como la que propició la hermana Dolores. No importa qué se diga de un dirigente, lo importante es que se diga algo de él. Que muchos digan. Y Luis Miguel nunca estuvo en boca de tantos entrerrianos como en estos 14 días.

Pero esa “aventura política” es, como toda aventura, impredecible. Entraña riesgos. Luis Miguel sumó instalación. Pero no todas las presencias o todas las adhesiones al piquete de ingreso a la estancia pueden traducirse como apoyos políticos.

Cambiemos vio una veta para hacer política y la aprovechó. Como hubiera hecho cualquier fuerza que se encontrara con una tan apetitosa mesa servida. Eso fue más importante que la posibilidad de fortalecer a Etchevehere como eventual candidato. Ese efecto colateral está por verse.

En todo caso, la irrupción de Grabois en la escena política entrerriana tiene un primer efecto más visible. Alienta el desarrollo del ala dura de Cambiemos, que en la provincia donde manda el ex ministro del Interior Rogelio Frigerio no ha tenido hasta ahora peso.

Para que no queden dudas al respecto, las figuras políticas principales en el piquete patronal fueron las de Miguel Angel Pichetto y Patricia Bullrich, dos de los principales exponentes nacionales de los halcones, cercanos a Macri.

Como se dijo muchas veces en Página Política, Etchevehere nunca tuvo mucho desarrollo político en Entre Ríos. Fue más importante en Buenos Aires. Su principal capital siempre ha sido su amistad con Macri, que repetidamente lo ha impulsado para que busque la gobernación de Entre Ríos.

Pero en Entre Ríos el jefe de Cambiemos es Frigerio, exponente del sector dialoguista de la coalición, con buena llegada al peronismo (de hecho, fue en su momento socio del ex gobernador Jorge Busti) y últimamente, junto con Emilio Monzó, mala palabra para Macri.
Trastienda
En estos días, Luis Miguel habló varias veces con Frigerio. Sobre todo al principio del piquete en Casa Nueva. Pero luego se radicalizó, se tornó inflexible. El sábado pasado se vivió unos de los momentos de mayor tensión y nerviosismo, cuando el expresidente de la Sociedad Rural se negó terminantemente a que ingresen vehículos con alimentos a la estancia tomada por su hermana. Por esas horas, fatigaron sus teléfonos dirigentes de Cambiemos y altos funcionarios del gobierno provincial. El propósito era uno solo: descomprimir.

¿Cuánta escuela puede hacer esa dureza entre una dirigencia opositora que, hasta ahora, ha sido predominantemente moderada y dialoguista en Entre Ríos?

Puede que se haya tratado de un caso aislado, motivado por el rechazo visceral que genera la figura de Grabois en muchos dirigentes, pero el duro comunicado que publicaron esta semana los legisladores de Cambiemos fue una versión edulcorada del original, que era mucho más confrontativo. Se cuidó –sobre todo de parte de algunos radicales– que no se leyera como un apoyo a Etchevehere. Pero el malestar era muy grande. Especialmente en el departamento Paraná, donde varios querían salir con los tapones de punta.
Cambiemos le dice a Bordet qué debe hacer con el caso Etchevehere Redacción de Página Política 27 Oct, 2020
Ante la consulta de Página Política, algunos referentes de Cambiemos relativizan las consecuencias que pueda dejar esta particular exposición del ala dura. Ponen como ejemplo que Guillermo Bernaudo, referente de Bullrich en Entre Ríos y número dos de Etchevehere en Agroindustria, es un moderado que está para armar los grupos técnicos de Frigerio en su proyecto de gobernar la provincia.

Todo es muy incipiente, claro. “Preguntame dentro de tres meses, a lo mejor te puedo responder con más datos”, contestó otro referente consultado por la suerte de esta nueva veta interna.

Por lo pronto, estos días de piquete hicieron cambiar de opinión a Luis Miguel, que resolvió adelantar su decisión de dejar Buenos Aires para instalarse en Paraná.
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Fuente: Página Política

Claves

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