Alberto Fernández dejó inaugurado este domingo el período de sesiones. El acto, ineludible por Constitución, suele ser la plataforma de un presidente para poner de manifiesto el plan de gobierno que ejecutará y cuáles serán sus prioridades.

La narrativa del jefe del Estado fue – coincidieron los principales analistas – la de un equilibrista que gobierna en un escenario hostil y al mando de una alianza heterogénea. A su favor tiene que es el Messi de la rosca.

Le dedicó buena parte de su discurso a la cuestión económica, aunque fue el único tema que no mereció anuncio. Quizás porque no quiera mostrar cartas en plena negociación con los acreedores externos.

Fernández dejó ante la Asamblea Legislativa la idea del inicio de un proceso fundacional. Reformista. Cambios profundos en el Poder Judicial con el objetivo de ponerle fin a una etapa en la que jueces y fiscales parecieron –según el Presidente – guiarse por intereses políticos. Anunció un cambio radical en el funcionamiento de los servicios de inteligencia y la presentación de un proyecto de ley para legalizar el aborto. Hace una semana consiguió media sanción a una norma que limita las jubilaciones de privilegios.

Gustavo Bordet, a diferencia del Presidente, inicia su segundo mandato. El de la despedida, el de la resistencia, según viejas teorías.

Con facilidad se suele acudir al fenómeno del “pato rengo” cuando el gobernante, con fecha de vencimiento por cláusula de reelección, empieza a perder poder. No sucedió con Jorge Busti, quien no podía repetir y se decidió por Sergio Urribarri en contra de buena parte de la Legislatura e intendentes. Tampoco ocurrió con Urribarri quien bajó de un plumazo a Adán Bahl de la interna poniéndolo en la fórmula y, de paso, haciéndole perder un turno en la Gobernación. ¿Por qué Bordet no mantendrá el poder hasta el último día y decidirá sobre su sucesión?

Mientras tanto en Entre Ríos pasan cosas. Un presidente del Superior Tribunal de Justicia (STJ) dijo que sectores del gobierno se inmiscuían en los tribunales para direccionar causas, como lo que denunció Fernández este domingo. El viernes pasado un tribunal explicitó este tipo de maniobras en el juicio contra Sergio Varisco que desde el minuto uno se sabía que era una aberración. La semana pasada los vocales firmaron una acordada para suspender un artículo de una ley (sí, de una ley) con el fin suspender incrementos otorgados hasta el 30 de junio que después seguramente cobrarán retroactivamente. Hay más. Lo cierto es que ninguno de ellos mereció la reflexión de las fuerzas con representación en la Legislatura. El radicalismo entrerriano, la semana pasada, cuando el ex intendente de Paraná se cocinaba en la parrilla que le prepararon en el Ministerio Público Fiscal, emitió un documento repudiando la intervención del Poder Judicial en Jujuy. ¿No es maravilloso?

El peronismo mira la política a través de sus Iphone. Sus dirigentes revisan sitios y viralizan notas en la que queda mal parado algún adversario interno de circunstancia. En algunos casos le ponen el mocho a algún comunicado de ocasión para contestarle al diputado del PRO, Esteban Vitor. Fueron al cruce de todas las declaraciones que éste hizo, menos en las que pidió información sobre el Bersa, uno de los temas más gravitantes que debería plantear la política.

Bordet habló de una convocatoria para discutir el sistema previsional. El debate más importante que se haya planteado en los últimos 15 años. La ministra de Gobierno, Rosario Romero, despachó a los legisladores de la oposición que fueron a su despacho el miércoles con la idea de que la iniciativa no estaba al tope de la agenda. Ese día la Multisectorial se movilizó a Casa de Gobierno en defensa de la Caja de Jubilaciones. Una semana antes el ministro de Economía, Hugo Ballay, les aseguró a los dirigentes de Agmer que la suba de edad jubilatoria y el 82 por ciento móvil no se tocaría. No alcanzó, el principal sindicato docente se despachó con un paro de 72 horas. ¿Sabrá el Gobierno que este es un año de elecciones en esa organización?

En el oficialismo se espera qué dice Bordet, no para encolumnarse sino para no desentonar en caso que un periodista lo consulte. Lo único activo es el WhatsApp.

Los anotados para la sucesión esperan, en silencio, el devenir. Los demás, quien se posiciona para ese devenir. El frente Creer, integrado por 11 partidos, se escurrió en la figura del Gobernador.
Fuente: Página Política

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