Se trabaja, ya, en lo que viene. Sin precisar cuándo será el fin de la cuarentena, el gobierno provincial se dispone a pensar en la etapa pos pandemia. Un Estado raquítico en recaudación obligado a convertirse en proteccionista extremo para evitar un estallido social es el cuadro de situación y contexto que ocurre y ocurrirá en la Argentina y el mundo. Entre Ríos no escapa a ese panorama. Vivir con lo nuestro y vender lo que se pueda, si es en dólares, mejor, es lo que hace falta.

La gestión aparece obviamente en el primer plano. La política, sin embargo, no está en emergencia para el Gobierno. La demostración de eso es la inminente renovación de las autoridades del PJ que no genera un cosquilleo en el seno de Casa Gris. No es para menos, el partido peronista siendo el partido del gobierno sólo serviría como un ámbito de debate interno. Esto no se ejerce hace décadas. ¿Por qué, entonces, se haría ahora en esta situación en donde lo que se necesita es cohesión? Cualquier dirigente tiene a su alcance una computadora y una lista de correo de medios para enviar un comentario sobre un determinado tema. No se registra por estas pampas un linchamiento de alguien por hacer declaraciones que disgusten o afecten al mandatario. También es cierto que son casi inexistentes las críticas. Blanca Osuna se animó, golpeó en un rancho al que nadie se le anima: los tribunales. De todas maneras, la regla es el silencio, suele ser una buena carta de presentación para seguir en carrera. El nuevo adagio justicialista debería patentarse de la siguiente manera: el que gana conduce y el que pierde se enoja en grupos de WhatsApp.

La línea política sigue en manos de los más cercanos a Bordet. Ellos son Laura Stratta y Juan José Bahillo. Sobre la primera recayó buena parte del trato con intendentes. Fue, también, quien le contestó a Cambiemos en la polémica por la distribución de ATN. El segundo se encarga de los sectores por fuera de la política pero con injerencia en la misma. “Está más con la sociedad civil”, ilustró un consultado por Página Política. Comercios y actores de la cadena de producción caen como moscas con el correr de los minutos. Ahí está el gualeguaychuense.

La vicegobernadora y el ministro de la Producción son las caras más visibles del gabinete. Rosario Romero y Hugo Ballay son el otro engranaje indispensable de la gestión. No hace falta mencionar a Sonia Velázquez.

En las reuniones del Poder Ejecutivo se vio -este miércoles- a Edgardo Kueider. Participó de una reunión en la que se acordó prorrogar por 120 días la implementación de la política de compensación que Nación y provincia realizan a empresas de transporte con el fin de mantener el costo del boleto. El senador nacional había optado por correrse, por lo menos en lo formal de la primera línea del gobierno, mientras se instalaba en el Senado de la Nación, donde juró el último 10 de diciembre.
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La presencia del concordiense merece una lectura política. Se trata de la persona de mayor confianza de Bordet y de quien estuvo al frente de la consola de control durante los primeros cuatro años, tanto en la gestión como en lo político. Desde la Secretaría General de la Gobernación, que convirtió en una jefatura de Gabinete, se monitoreó todo lo que sucedía en torno a Casa de Gobierno. Por eso su elección como candidato sorprendió. Su lugar fue ocupado por Franco Ferrari, pero desde un lugar meramente administrativo.

“El lugar de él, concretamente, no lo ocupó nadie”, sostuvo otro consultado. Y no dudó en encuadrar su presencia en el Centro Provincial de Convenciones como un refuerzo al esquema político de Bordet. Que completan Stratta y Bahillo. Ya no sólo desde una despacho en Buenos Aires, sino con capacidad operativa en la provincia.

Bordet, a diferencia de su antecesor Sergio Urribarri, brinda conferencias de prensa, atiende a los medios y recibe a los periodistas en la puerta de Casa de Gobierno. Sin embargo, también a diferencia de su antecesor, a su alrededor no se sabe qué va a hacer. Kueider era uno de los que sabía en qué andaba el Gobernador, por eso se acudía a él para ratificar o descartar alguna una versión. Una especie de 0800 para quienes quieren rascar algo más del ya hermético mundo bordetista.
Fuente: Página Política

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