Luis Zamora lo resumió este sábado en un tuit: “Alberto Fernández funcionario de Menem, luego de Duhalde y Ruckauf, después legislador del partido de Cavallo, luego de Néstor y Cristina Kirchner. Rompió, denunció al kirchnerismo y se fue con Massa. Rompió con Massa y se fue con Randazzo. Rompió y volvió con Cristina Fernández”.

Semejante derrotero político vuelve a Alberto Fernández un auténtico peronista. Con buenos ojos, se lo destaca como un “hombre de diálogo”, para diferenciarlo del perfil predominante en el kirchnerismo, al que ahora representará electoralmente.

El rol más reciente de Alberto en Entre Ríos fue el de operar para la unidad del peronismo en las elecciones provinciales. El pasado 13 de diciembre participó de una reunión con el gobernador Gustavo Bordet y los intendentes José Eduardo Lauritto, Enrique Cresto y Martín Piaggio, que sirvió para bajarle el precio al plenario kirchnerista que dos días después encabezarían en Villaguay Sergio Urribarri y Julio Solanas; junto a Alberto, claro.

En febrero, Alberto vino a Paraná para anudar el acuerdo en la integración de las listas de candidatos provinciales.
Mi amigo Jorge
Durante el segundo mandato de Cristina, Alberto se mostró en Entre Ríos junto al peronismo antikirchnerista, que tuvo como máximo exponente al exgobernador Jorge Busti.

Por aquellos años, Alberto compartió distintas actividades con Busti, el diputado Gustavo Zavallo y otros referentes del bustismo como José Carlos Halle y la entonces diputada Rosario Romero, quien pronto se pasaría –junto con sus cinco compañeros de bancada del FEF- al bloque del urribarrismo gobernante. Romero es, desde 2017, ministra de Gobierno de Bordet.

Los repetidos cambios de camiseta no han generado costos a la dirigencia ante una sociedad indiferente a valores como la coherencia política.

Si de pragmatismo hablamos, uno de los hombres que más trajo a Alberto Fernández a Entre Ríos fue el dirigente peronista Juan Domingo Zacarías, actual candidato a diputado provincial por Cambiemos.

Zacarías es candidato a pedido de Rogelio Frigerio, jefe máximo del PRO entrerriano y ministro del Interior del gobierno de Mauricio Macri.

Frigerio empezó a hacer política en serio en Entre Ríos junto a Busti. En 2013 compartieron una alianza electoral que convirtió en senador nacional al dirigente agrario Alfredo de Angeli.

En 2015, Alberto tuvo también vínculos con los peronistas de Gualeguaychú que a finales del siglo pasado habían intentaron una alternativa al bustismo dominante y que lo volverían a hacer en 2003: Emilio Martínez Garbino y Luis Leissa.

Naturalmente, durante su desempeño como jefe de gabinete de Néstor Kirchner, Alberto fue un hombre de consulta permanente para los kirchneristas entrerrianos, que en el segundo mandato de Cristina lo tacharían de traidor.

En fin -y para no hacerla tan larga- el candidato a la Presidencia lanzado este sábado es, para el conjunto de los peronistas entrerrianos, un viejo conocido al que han acompañado y combatido en similar medida.
Fuente: Página Política

Claves

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