Las listas de candidatos a diputados y senadores nacionales por Entre Ríos, que se conocerán este sábado, deberán cumplir por primera vez con la paridad de género que previó la Ley Nº 27.412 sancionada el 22 de noviembre de 2017.

Una y uno, una y uno deberán organizarse las nóminas de candidatos según lo contempla la norma que además se mete en la vida interna de los partidos y dispone también la paridad para las elecciones de autoridades partidarias.

Fue largo el camino. Larguísimo. En 1991 recién se sancionó en la Argentina la Ley de Cupo Nº 24.012 que contempló un piso mínimo de 30% para las mujeres en las nóminas para el Congreso. Estábamos allí las mujeres en una representación del 5% de los integrantes del cuerpo que dicta las leyes en la Argentina. Y pasaron casi diez años hasta que dos decretos reglamentarios, en el año 2000, cambiaron los porcentajes de participación porque hasta entonces las “trampas” que habilitaba la ley seguían dejando afuera del Congreso a las mujeres.

No fue fácil. Y los pasos grandes, como el que supone esta nueva ley de paridad, sólo se dieron “arrancándolos” a la dirigencia política tradicional. Como se recordará, no fue si no en un pacto femenino y transversal que se logró la sanción de la norma en Diputados, entre gallos y medianoche como quien dice: a las 2 de la mañana de ese día, 22 de noviembre de hace dos años.
Vergüenza nacional
La dirigencia política entrerriana no quiso, no pudo, avanzar con la reforma electoral en Entre Ríos que incluía la equidad de género.

Las nueve mujeres que integran la Cámara baja no se “complotaron” para lograr que la “reforma abreviada” que sólo fijó fechas previera también la equidad. Pedirles sororidad a las dos senadoras hubiera sido utópico.

Lo cierto es que mientras tanto, Entre Ríos carga con la vergüenza de ser la provincia más mezquina en garantizar espacios -en bancas y en agendas públicas- para las mujeres. En efecto, es la única provincia del país que tiene un cupo exiguo del 25% garantizado para las mujeres.

Y la norma no hizo más que forzar situaciones. En efecto, ni el frente Creer Entre Ríos ni Cambiemos exageraron en poner una sola mujer más que la que ley exige. Y lejos de encabezar las listas, el peronismo ubicó una mujer recién en el tercer puesto. Carina Ramos va después de Julio Solanas y Ángel Giano. Cambiemos fue más lejos y consideró que Lucía Varisco tenía menos mérito que Esteban Vitor, Gustavo Cusinato y Juan Domingo Zacarías para ir recién en el cuarto puesto.
Agenda de género
No se trata sólo de números de bancas. Aunque eso es elemental para expresar desde la política, cabalmente y en proporción, la realidad de la sociedad que habitamos donde no somos las mujeres el 5% de la población, ni el 25%, ni el 40%. Se trata de ganar terreno, de impulsar derechos, de instaurar una agenda de género que no van a impulsar los hombres.

No quiere decir, por sí, que las mujeres no voten contra nuestros (sus) derechos. Tanto como que hoy muchas de quienes son diputadas y quienes lo serán a partir de diciembre impulsan iniciativas que van contra los derechos a conquistar y también contra los conquistados. En efecto, hay dirigentes que militan el pañuelo celeste imponiendo sus creencias en la vida y los cuerpos de otras mujeres. O que incluso promueven la derogación del protocolo de aborto no punible que consagra la despenalización según lo prevé el Código Penal desde el siglo pasado y la Corte Suprema de Justicia a través de sus fallos.

Aun así, fueron sólo las mujeres las que impulsaron en el Congreso iniciativas como la legalización del aborto, las distintas normas para asegurar los derechos sexuales y reproductivos, la ley de contracepción quirúrgica o las distintas propuestas que machacan en todo el país para la plena vigencia de la Educación Sexual Integral.

Faltan pocas horas para el cierre de listas. Poco se sabe. Pero hay nombres de mujeres ya dando vueltas en las fuerzas mayoritarias para ocupar los puestos que la Ley Nº 27.412 garantiza para las mujeres.

Del lado de Cambiemos, se han anotado las diputadas provinciales radicales Gabriela Lena y Alejandra Viola, con posiciones disímiles respecto de la agenda de género en general; también quiere otro mandato la diputada del PRO, Yanina Gayol.

Del lado del peronismo, se han escuchado distintos nombres. Los que más resuenan con los de la exintendenta Blanca Osuna y la secretaria de Turismo y Cultura, Carolina Gaillard.
Fuente: Página Política

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