A propósito del nuevo proceso político que comenzará el 10 de diciembre, Página Política entrevistó a tres dirigentes sub 40 que van a protagonizarlo: Emiliano Gómez Tutau, Santiago Halle y Maximiliano Paulin.

Los tres se desempeñarán en el marco de un nuevo orden político que tiene como prólogo por lo menos dos preguntas: ¿Cómo funcionará la abarcativa unidad peronista y su convivencia con otros partidos? ¿Qué sucederá con Cambiemos si finalmente se confirman las derrotas de Macri y Vidal y el hit #SiVosQuerés termina siendo premonitorio? Gómez Tutau se acercó a la política integrando una organización nacional, el Movimiento Evita. Ese colectivo fue el que lo puso también en la gestión al frente de la Subsecretaría de Agricultura Familiar en Entre Ríos, área que a nivel nacional comandaba Emilio Pérsico durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner. El lugar no lo obligó a mantener una relación con Sergio Urribarri.

No integró ni integra un espacio interno visible para el radar del PJ local. Quizás eso explique que esté cerca de Gustavo Bordet. El Gobernador surfeó su primer mandato con equipo prestado y se dispuso a conducir su último gobierno con buena parte de las viejas cooperativas políticas. En ninguna de ellas cohabitan dirigentes de confianza para el mandatario. La foto más exacta de ese proceso se ve en la próxima Cámara de Diputados. La renovación aparecería, incipiente, en algunas intendencias y bancas del Senado. Allí se permite olfatear entusiasmo a través del perfume de Laura Stratta.

La derrota de 2017 puso a Bordet en el ojo de la tormenta. Edgardo Kueider salió a recorrer las sedes del PJ en el interior de la provincia con Gómez Tutau. Se encuadraron en un bordetismo, expresión que el Gobernador no promueve y que obviamente no existe.

Bordet terminó incorporando 11 partidos y a las organizaciones sociales para encarar su reválida. Un sector interno del peronismo le pedía no acordar con el kirchnerismo porque se ganaba igual. Finalmente primó la suma por sobre la resta o la división. El frente Creer tiene un formato similar al que luego implementó el Frente de Todos a nivel nacional.

Santiago Halle tiene la mochila de tener a sus padres en varios tomos de la historia del peronismo (y del Frente Grande) de Paraná. Su recorrido es similar a los de sus progenitores. Política y Justicia aparecen como ámbitos cotidianos en los cuales se desarrolla. Son los lugares, en definitiva, donde se ejerce el poder. A Halle no le hubiera pasado lo que le sucedió a Gómez Tutau de caer detenido por oponerse al paso de una excavadora en el marco de una medida de desalojo ante la resistencia de una familia que pretendía resguardar una granja. En todo caso hubiese optado por interponer un amparo. La política se hace en la calle y en el Palacio. En (los) Palacios.

Ese espacio, que podría denominarse hallismo, es la principal alianza de Adán Bahl. El Vicegobernador planteó una propuesta muy diferente a la de Bordet. No acudió a organizaciones y partidos, sino a referentes, muchos de ellos jóvenes. El kirchnerismo, salvo Sergio Elizar, no tiene lugar en el armado auténtico del intendente electo. La originalidad quedó opacada por la ola nacional del 11 de agosto y que se ratificará seguramente en octubre.

Halle expresa una idea concreta del sujeto político. En la entrevista con este medio aseguró que “cualquier vecino puede ser un dirigente”. Más adelante se encargó de afirmar que “el peronismo no es Juan Grabois, es un movimiento mucho más amplio”. Gómez Tutau no habría dicho eso. Habla a menudo con el referente del Papa y porque viene de una organización social que plantea una reconfiguración en la relación fuerza de trabajo bajo la conceptualización de “la economía popular”. Son algunas de las diferencias conceptuales que convivirán en el Frente de Todos bajo el paraguas de Alberto Fernández, Cristina Kirchner, Sergio Massa, Pino Solanas, Victoria Donda y el propio Grabois.

Del Túnel al Concejo

El ingreso de Maximiliano Paulin al Concejo Deliberante de Paraná fue una de las sorpresas de las elecciones y fruto de un sistema de minorías que el PRO transcribió del radicalismo, el único partido que funciona como tal. El joven referente compitió en una propuesta meramente amarilla con Emanuel Gainza como precandidato a intendente.

Economista y especializado en Finanzas ingresó a la política en un clima de tensión y punto de inflexión para la sociología política argentina en los últimos años: el conflicto entre el gobierno nacional y las entidades del campo. Paulin seguramente vio en el Túnel Subfluvial, camino a su oficina de la Bolsa de Comercio en Santa Fe, no una resistencia a una medida económica, sino un modo de ver la realidad. El joven licenciado encontró en el PRO un canal nuevo para desarrollarse en política con anclaje en la clase media. Cuando decidió hacerlo, desde Buenos Aires lo contactaron con Gainza, el delegado del macrismo que hizo el recorrido obligado para crecer dentro de la estructura: pasó por el voluntariado social (lo que se instaló como la contracara a la “anticuada militancia”) e introdujo la fuerza de Macri en la universidad. En rigor en la UCA Paraná, donde inició la carrera de Derecho. Participó de campus organizados por la Fundación Nuevas Generaciones de la UPLA (Unión de Partidos Latinoamericanos), la sección latinoamericana de lo que es la Unión Internacional Demócrata, una organización que aglutina a partidos conservadores, democristianos, liberales y en general, de centroderecha. Se recomienda leer “Mundo PRO, de Gabriel Vommaro, Sergio Morresi y Alejandro Bellotti. Ese libro confirma que quienes gobiernan, en 2015, no estaban lanzados a una aventura sino a construir un proyecto de país y sociedad. En ese trabajo Gainza es uno de los consultados, como vicepresidente de Juventud a nivel nacional.

La construcción política del PRO suena similar a la de Bahl. Paulin lo confirmó en la entrevista: “Hizo una campaña muy similar a la nuestra. Sobre todo en comunicación”. Y agregó: “Cuando hacíamos análisis de focus group el votante de Bahl era muy similar al nuestro. Aparecía como lo nuevo”.

El intendente electo se ancló en una plataforma más cercana a lo estratégico electoral con un fuerte basamento comunicacional diferente a lo que indica el manual político tradicional que desplegó Sergio Varisco, el contendiente al que derrotó. Un interrogante para después del 10 de diciembre es con qué colectivo se relacionará el PRO, en un escenario hostil, donde además la gestión nacional se convirtió en mochila.
Fuente: Página Política

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