La elección para la Presidencia del Superior Tribunal de Justicia (STJ) es una contienda de nueve electores: sus vocales. Quien alcance ese lugar, el de presidente, se convierte en un administrador de un organismo de más de 300 jueces en todo el territorio provincial, en quien debe fijar criterios en materia económica y financiera respecto al mantenimiento de la estructura del Poder Judicial, y en el vaso comunicante con los ministerios públicos y los otros poderes del Estado.

Para ese lugar hay dos contendientes que aparecen sobre la superficie, esto es hablar con los medios: el actual presidente Emilio Castrillón y Susana Medina. El primero dijo que no iba a buscar la reelección, pero hace un mes decidió que sí lo hará y lo confirmó a quienes lo tantearon. La vocal, que no suele hablar con la prensa, se ofuscó cuando se lo preguntaron la semana pasada en un programa radial. No quiso hablar del tema, pero se sabe que quiere.

Castrillón es uno de los impulsores de la reforma al Código Procesal Penal. Ese proyecto tiene el aval de abogados penalistas, muchos de ellos nucleados en el Instituto de Derecho Penal del Colegio de Abogados; y operadores del sistema con oficina en los tribunales. Fue, también, uno de los voceros del proyecto de Juicio por Jurados que finalmente la Legislatura le dio sanción definitiva.

Pese a integrar la Sala Civil y Comercial, el vocal oriundo de La Paz jugó papeles decisivos en el ámbito penal. Criticó públicamente lo que entiende que son desviaciones del sistema acusatorio al que cree que hay corregir. Cuando hubo que integrar la Cámara de Casación Penal de Concordia, Castrillón hizo una contrapropuesta a la que pretendía un sector del Gobierno, en rigor Rosario Romero, que impulsaba a Julio Federik. Con Daniel Carubia le dieron el aval a Guillermo Mulet. El proceso se convirtió en un sainete, pero el final fue el más saludable: se concursó, como corresponde. A Jorge García lo respeta como funcionario y académico, pero lo ubica en la vereda de enfrente. El procurador emitió opinión cuando ya era un hecho consumado que en Entre Ríos se implementaría el juicio por jurados, un instituto que orbita en el derecho penal. Una decisión que en su intimidad lamenta. En resumen: Castrillón y García constituyen un clásico en la corporación judicial. Como todo clásico, uno y otro tienen sus seguidores. No solo en tribunales, también en Casa de Gobierno.

Castrillón sintió un golpe cuando intentó polemizar con el fiscal de Estado, Julio Rodríguez Signes, una especie de convenio salarial. Eso hizo ruido en Casa de Gobierno. A partir de allí se desató una ola de pedidos de información pública que terminaron con develar el sueldo de toda la Justicia, menos la del STJ. La información, en ese caso, fue sesgada. No se computó el ítem de la antigüedad, lo que duplica el monto.

Vidriera afuera

Susana Medina se paró en otra vidriera. Más nacional e internacional que local. Como presidente de la Asociación Internacional de Mujeres Jueces se conoció de la vocal un sinnúmero de jornadas sobre el perfil de la mujer y la justicia. Muchas de ellas fuera del país. Con sarcasmo algunos letrados sugieren que en su caso más que mostrar su recibo de sueldo debería mostrar su pasaporte. Una emulación de la categoría creada por Carlos Chiara Díaz cuando le otorgó a Claudia Mizawak el mote de “reina de los viajes”. En los tribunales se cultiva el buen humor. Una lástima que no se conozca más sobre este perfil del Poder Judicial.

La Asociación de Mujeres Juezas de Argentina (AMJA) es la otra entidad que le ha dado a Medina presencia mediática, pero fuera de la provincia. En abril del año pasado firmó una solicitada en la que explicitaba su apoyo a Ricardo Lorenzetti luego de que la diputada Elisa Carrió ampliara el pedido de juicio político contra el entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

No todo está en Buenos Aires. Medina también ha desplegado en su último tiempo algún contacto con la dirigencia política. En julio participó de un encuentro de Mujeres Dirigentes Entrerrianas (y peronistas) del que participaron, entre otras, las ministras Sonia Velázquez, Laura Stratta y la ex diputada Cristina Cremer. Con foto de Eva Perón de fondo, todos posaron con el dedo en V. Un descuido de Medina, sobre todo porque fue una de las que dio vía libre para que avanzara un jury contra la titular del Juzgado del Trabajo Número 2 de Paraná, Viviana Murawnik, por haberse mostrado en su perfil de Facebook con una boleta de la alianza Cambiemos.
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Castrillón y Medina son los vocales que hoy aparecen en carrera para presidir el Superior Tribunal de Justicia. En los tribunales y quienes están en la rosca no descartan un tercer candidato para anotarse a la elección de la semana que viene. El 3 de diciembre.
Fuente: Página Política

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