Por José Cáceres

Evita es un ícono central de la argentinidad. Lo que hizo por los pobres, por los excluidos, esa obra enorme de justicia social, la convierten en una prócer nacional, por lo que sufrió y luchó, pero sobre todo por lo que conquistó para el pueblo. Su ejemplo y obra trasciende las generaciones y las fronteras. Evita es ejemplo para las y los jóvenes que se suman hoy a la política, sea en el peronismo como en otras fuerzas populares. Evita es sinónimo de lucha por la justicia social en todo el mundo.

Es Evita y su recuerdo la que guía el camino de todos los peronistas y militantes del campo nacional y popular de la Argentina a unirnos y organizarnos en un proyecto común que consolide la construcción de una alternativa social y política que ponga fin a la experiencia neoliberal de ajuste, pobreza y exclusión de Macri y la Alianza Cambiemos.

Hace 100 años, el 7 de mayo de 1919, nacía en los Toldos, provincia de Buenos Aires, María Eva Duarte. Aquel día, en un hogar humilde, nacía la mujer que luego cruzará su destino el de Juan Domingo Perón y entrará en la historia de la patria como la jefa espiritual del movimiento político popular y democrático más importante que ha existido.

Frecuentemente recordamos a Evita con un repaso sobre su vida, los momentos más recordados o sus frases tan claras y contundentes que entraron en la mitología del campo popular. Pero, comprendiendo el valor de lo emotivo, creo que hoy es mejor recordar a Evita desde un análisis político, que recuerde su esencia, sus valores, la causa por la cual dio su vida y hacer, desde una perspectiva militante, de Evita un testimonio, una bandera política en este año electoral para garantizar el triunfo del peronismo en Entre Ríos y Paraná y construir una alternativa política y social al gobierno neoliberal de Macri y el FMI en la Argentina.

En el plano político, Evita era la persona más clara y transparente. Representó de forma auténtica a los sectores más humildes del peronismo. A través de su labor en la Fundación “Eva Perón” tuvo contacto directo con las necesidades del pueblo. Siempre estuvo estrechamente ligada a los sindicatos y trabajadores, muy cercana a la CGT y sus organizaciones. De la mejor manera, Evita representaba a la esencia transformadora, revolucionaria, de la Argentina que nacía con el peronismo.

Para comprender su perspectiva ideológica alcanza con repasar los discursos de Evita, que tienen una claridad y actualidad increíble. Ella expresaba el ala más combativa del peronismo, profundamente anti imperialista, enemiga del privilegio y la injusticia social. Expresaba el rechazo a la oligarquía. Si Evita escuchara los argumentos entreguistas de Macri y el PRO para justificar la aplicación de políticas neoliberales y la sumisión al FMI rechazaría enfáticamente todas las zonceras con las cuales el gobierno nacional y los medios hegemónicos oficialistas pretenden engañar a la gente para justificar las políticas de hambre y exclusión social.

Evita era una militante, apasionada, con enorme compromiso. No fue un Ama de Casa de la oligarquía, como era costumbre de las primeras damas antes del peronismo. No le gustaba las fiestas de los palacios y odiaba la idea de limosna simbólica. Evita no fue una primera dama de la oligarquía, fue un cuadro político de una revolución en marcha. Con una conciencia social y política forjada por su origen humilde. Evita dedicó sus fuerzas a la causa que la desvelaba: la lucha por la justicia social. Para ella la prioridad eran sus “descamisados” y no el ceremonial y protocolo.

Me la imagino a Evita tan incómoda con esta cultura frívola, despolitizada y siempre funcional a poder que quieren imponer desde el gobierno de Macri, según la cual la hacer política es mala palabra, la solidaridad no tiene sentido y ayudar a los otros estaría pasado de moda.

Evita fue la mujer más relevante de la política nacional. Antes de ella, la mujer no tuvo nunca un lugar parecido siquiera. El voto femenino, las conquistas laborales y sociales logradas por las mujeres en su época son fruto de la obra del peronismo, que terminó con una tradición política y cultural que relegaba a la mujer a espacios secundarios.

Lo he dicho muchas veces, si tuvimos a Cristina Fernández de Kirchner en la Presidencia, mucho se debe a que existió una Eva Perón. Lo mismo pasa con el protagonismo hoy de las mujeres en el nuestro movimiento, en donde se destaca que Laura Stratta sea candidata en la formula y será la primera vicegobernadora mujer en la historia de la provincia. La mujer que expresaba Evita era la militante, la comprometida, la apasionada. Eso que nuestras compañeras tan bien encarnan. No es la mujer que acompaña, es la que conduce, no es la mujer relegada a una cuestión de marketing político sino la mujer que lucha por derechos de las mujeres y consigue conquistas y reivindicaciones concretas.

Evita fue la Jefa Espiritual de nuestro movimiento, le puso alma, corazón y sentimiento al peronismo. Perón decía que el Justicialismo hubiese sido otra cosa sin Evita. Y no tengo duda. Con su carisma único, encarnó la pasión encendida contra la exclusión, lo mejor de la naturaleza humana.

Ella generó el odio manifiesto de las minorías dominantes, antidemocráticas y antipopulares, que dieron lugar a una persecución contra su legado, recuerdo y restos mortales durante décadas; por suerte hoy es distinto. Evita ya no es sólo parte de nuestro ADN peronista. Es también patrimonio de todos los argentinos. Si bien quedan muchos e importantes gorilas (lamentablemente varios dirigentes y figuras afines al gobierno de Macri), considero que el antiperonismo gorila que repudiaba a Evita es un mal político en extinción, por suerte.

Evita es un ícono central de la argentinidad. Lo que hizo por los pobres, por los excluidos, esa obra enorme de justicia social. Evita es una prócer nacional. Por lo que sufrió y luchó, pero sobre todo por lo que conquistó para el pueblo. Su ejemplo y obra trasciende las generaciones y las fronteras. Evita es ejemplo para las y los jóvenes que se suman hoy a la política, sea en el peronismo como en otras fuerzas populares. Evita es sinónimo de lucha por la justicia social en todo el mundo.

En este contexto de ajuste y exclusión social, con un gobierno nacional que ha aumentado la pobreza, la indigencia y el desempleo, el recuerdo de Evita se agiganta, se hace imprescindible y sirve de bandera para construir una alternativa política y social en el país.

A 100 años de su nacimiento, sólo podemos recordar a Evita y comprometernos a seguir el camino que, junto a Juan Domingo Perón, trazaron en nuestra Patria. Ese camino que hoy guía y alimenta al gobierno del compañero Gustavo Bordet que va camino hacia su reelección y que marca el rumbo de un peronismo que se prepara para volver al gobierno en la ciudad de Paraná de la mano del compañero Adán Bahl. Es la misma Evita y su recuerdo la que guía el camino de todos los peronistas y militantes del campo nacional y popular de la Argentina a unirnos y organizarnos en un proyecto común que consolide la construcción de una alternativa social y política que ponga fin a la experiencia neoliberal de ajuste, pobreza y exclusión de Macri y la Alianza Cambiemos.
Fuente: Página Política

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